¿Resultado? Como emigrados, no pueden darse el lujo de estudiar, y entran directo a trabajos no calificados de salario mínimo
La SEP anunció el contrato de maestros cubanos para que impartan clases a los estudiantes mexicanos. Será difícil: Cuba no tiene maestros para sus propios estudiantes ¿cómo tendrá para los mexicanos? Hoy, Cuba tiene un déficit oficial de 24 mil maestros, y vive un colapso educativo.
Naima Trujillo, ministra cubana de Educación, reconoció en el diario oficial Granma el deterioro del sistema educacional en la isla: carece de maestros para cubrir la preparación del tercio de los estudiantes del país, y contrata a profesionales de otras ramas para poder completar las clases.
Cuba se quedó casi sin maestros, porque los más antiguos se fueron a trabajar en negocios privados autorizados por la dictadura, y los jóvenes emigraron por vías como el libre visado a Nicaragua, o el programa de parole humanitario de EU, amparado por la Ley de Ajuste Cubano de 1966.
Mario Delgado, titular de la SEP, sabe que es imposible contratar maestros cubanos, porque casi no hay maestros cubanos. El convenio que anunció es un pretexto para fondear a la dictadura cubana, como hace el IMSS actualmente con los médicos cubanos contratados.
El nivel educacional en Cuba es peor que en México. Y eso que aquí sólo 53% alcanza nivel mínimo de lectura, y 47% no comprende lo que lee. Dos de cada tres no alcanzan nivel básico en matemáticas y, en ciencias, más de la mitad no puede explicar fenómenos cotidianos, como el clima.
Las pruebas PISA, ERCE, las Evaluaciones Diagnósticas Nacionales, ENLACE y PLANEA, concluyen que el sistema educativo mexicano padece de un rezago crónico y estructural: la escuela enseña a memorizar, pero no a pensar críticamente ni a resolver problemas de la vida real.
Y los cubanos están peor: la falta de maestros obligó a la dictadura a aplicar medidas que recortan el aprendizaje; un solo profesor atiende decenas de grupos y escuelas a la vez; y unificaron las enseñanzas secundarias y preuniversitario en un mismo edificio para compartir maestros. Un desastre.
Hasta la primera mitad de los años 90, el exilio cubano se distinguió de otros grupos de inmigrantes latinoamericanos por su alto nivel académico, profesional y técnico: eso le permitió insertarse rápidamente en puestos de alta remuneración y liderazgo, en los países donde se instaló.
Sin embargo, en los últimos 30 años, la falta de maestros en la isla provocó que los inmigrantes cubanos sean mano de obra barata, porque no logran graduarse o llegan con planes de estudio recortados, sin acceso a tecnologías modernas y sin práctica en laboratorios o en dominio de idiomas.
¿Resultado? Como emigrados, no pueden darse el lujo de estudiar, y entran directo a trabajos no calificados de salario mínimo.
¿Maestros cubanos, Mario Delgado?
No jorobes.
