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Luisa Alcalde tomó ayer de material de estudio a los periodistas Manuel López San Martín y Luis Cárdenas para justificar el control de medios que busca la 4T. La jurídica de Sheinbaum sigue el librito de Hugo Chávez, quien empezó con el caricaturista Pedro Zapata.

Chávez preparó su Ley de Responsabilidad Social en Radio y TV (Ley Resorte), criticando un cartón del caricaturista Pedro Zapata: “¿Tú piensas así o te pagan para que opines así?”. Zapata le respondió: “¿Y cuánto

cobra usted por hacerme tanta publicidad gratuita”.

La caricatura mostraba un sable y la frase: “A mí me gusta la sociedad civil firme y a la orden”, en apunte al origen militar de Chávez. Fue publicada en El Nacional (finalmente asfixiado y expropiado por Maduro). En 2015, su propietario fue obligado a exiliarse.

Y, aquí, Alcalde llamó “narrativa de desinformación” a las opiniones de San Martín y Cárdenas sobre los “derechos de audiencias” de la 4T. Y consiste en poner un censor (ella le llamó “ombudsman”) que revise los contenidos de los medios en nombre del “pueblo”.

Es lo mismo que hicieron desde el 2000 los gobiernos castrochavistas de la región, que refaccionaron a López Obrador y ya perdieron el poder: matar al periodismo crítico y concentrar el relato público en la voz presidencial, con leyes impuestas desde el poder.

Todas esas leyes anti prensa del castrochavismo tuvieron nombres extraídos de la escolástica comunista latinoamericana, escrita en La Habana por ideólogos que hoy anidan en la 4T, desde la embajada cubana, sea como asesores o visitantes permanentes:

–En Venezuela de Chávez y Maduro: Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión (Ley Resorte), 2004

–En Ecuador de Rafael Correa: Ley Orgánica de Comunicación, 2013

–Argentina de los Kirchner: Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (Ley 26.522), 2009

–Bolivia de Evo Morales: Ley 045 contra el Racismo y Constitución de 2009

–Nicaragua de Daniel Ortega: Ley Especial de Ciberdelitos y Ley de Agentes Extranjeros (2020)

–México del obradorismo: Proyecto de Lineamientos Generales sobre los Derechos de las Audiencias (2026).

Es un manual burdo, pero eficaz: Chávez lo hizo con “Aló Presidente”, Correa con “Enlace Ciudadano” y López Obrador y Sheinbaum con “Las Mañaneras”. Morales, los Kirchner y Ortega lo ejecutaron mediante

conflictos y castigos públicos a los medios.

El castrochavismo no desaparece la libertad de prensa con una sola decisión: es a través de una acumulación de señales de deslegitimación del periodismo crítico y leyes populistas: flechas envenenadas con etiquetas atractivas, como eso del “derecho de las audiencias”.

Pero el castrochavismo con ropaje democrático lo que quiere de los medios es aprobar sus contenidos y sembrar la autocensura.

Meter el miedo en el cuerpo.