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El discurso del gobierno, de festejo de la migración como fuente de envío de dinero, barrió bajo la alfombra una gran derrota como nación: desde 2018 se fue como ilegal a Estados Unidos más de un millón de mexicanos, y más de mil murieron en el intento.

Es decir, en los tiempos estelares de la Cuarta Transformación, con los servicios médicos como en Dinamarca y sin corrupción, se fue de mojado medio millón más que con el mal gobierno de Enrique Peña. Es muy raro que la gente huya de la felicidad ¿verdad?

En su más reciente medición, el INEGI reveló esta semana que de 2018 a 2023, un total de 1.2 millones de mexicanos se fueron como ilegales a Estados Unidos, que son 459 mil más que en todo el sexenio pasado.

Sin embargo, en diciembre de 2018, los migrantes ilegales mexicanos en Estados Unidos eran minoría. Por ejemplo: en 2007 había 8.2 millones de mexicanos sin papeles allá y, una década después, la cifra bajó a 6.2 millones.

Un informe del Pew Research Center, elaborado por Jeffrey S. Passel y D’Vera Cohn concluye que “a partir de 2007, la cantidad de inmigrantes mexicanos no autorizados disminuyó, ya que se fueron de los Estados Unidos más de los que llegaron”.

Pero, además, de acuerdo con el INEGI, en 2005 regresaron 230 mil migrantes a México, y en 2010 retornaron 980 mil. Es decir que, 14 años de aquel dato del INEGI, se volvieron a ir en masa: 1.2 millones, de 2018 a 2023.

Y, este año, los mexicanos encabezan las listas de deportados de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, a un ritmo de casi 150 mil por trimestre. Esa oficina revela que desde 2018, las detenciones crecieron un 208 por ciento.

Pero lo que más llama la atención es otro dato de la más reciente medición del INEGI: de donde más mexicanos se van es de Chiapas (11.5 por ciento), Oaxaca (11) y Guerrero (10.7). O sea, de los estados que más dádivas reciben en “programas sociales”.

La explicación a este fenómeno también llama poderosamente la atención: los mexicanos más pobres toman el dinero que les regala el gobierno para pagarle el viaje a los polleros. Es el peor ejemplo de lo que provoca el Estado como papá benefactor.

Porque la migración ilegal a Estados Unidos es encabezada por los países donde los gobiernos convierten al Estado en papá benefactor: México, Cuba, Venezuela y Nicaragua. En 2024 aumentó 175 por ciento la cifra de emigrantes de esos países.

Y, sólo de México, se fueron, expulsados por la pobreza, 1.2 millones, y murieron en el intento 459 mil.

Un desastre: para esto, no hay otro calificativo.