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La aceptación de Biden a media hora de soflama ideológica populista en la Casa Blanca fue, otra vez, un premio de Estados Unidos al presidente de México, a cambio de convertirnos en el muro que tanto pregonó Trump.

Aunque ahora al presidente le costó una lana la anuencia al espectáculo político, y aceptó meterle mil 500 millones de dólares a la infraestructura en la frontera, y comprarle a Estados Unidos leche y abono, para los pobres en México.

Una ganga para el presidente: sus seguidores y aprobadores (siete de cada 10 de sus gobernados) observaron en vivo cómo recetó en la Casa Blanca lo mismo que en sus Mañaneras.

Fueron oro molido esos 31 minutos de historia de México, de rollos de conservadores, neoliberales y demás, para quien gobierna con la propaganda que emite durante dos horas cada día.

Excepto Reforma y algún espacio radioelectrónico, los medios aquí hicieron una cobertura de la visita de  endiosamiento al presidente, idéntica a los tiempos de la hegemonía priista.

¿Qué en Estados Unidos los medios ningunearon la visita, que no hubo mensaje en el Jardín de las Rosas, que no fue visita de Estado, que el protocolo? Esas son exquisiteces para muy entendidos; y México es, con la 4T, un país aldea.

La visita demostró que es inamovible el acuerdo político de 2018 con Trump (y que mantiene Biden): la 4T puede hacer y deshacer, siempre que sirva de muro fronterizo contra la migración.

Estados Unidos aceptó las demandas comerciales de México en el T-MEC, no puso aranceles al acero mexicano, tampoco hace demandas en valores democráticos, ni en cambio climático.

Y México se convirtió en el muro fronterizo que pronosticó Trump, en Phoenix el 1 de septiembre de 2016: “México pagará el muro. Al 100 por ciento. Todavía no lo sabe, pero pagará por el muro”.

Este es el muro:

–El martes, México aceptó pagar la renovación de aduanas y puestos fronterizos; y comprar a Estados Unidos 20 mil toneladas de leche en polvo y un millón de toneladas de abono para ayudar a quienes quieren emigrar por hambre.

–México mantiene miles de soldados para reducir, en 30 mil al mes, el número de extranjeros y mexicanos que se dirigen a la frontera de Estados Unidos para cruzar como ilegales.

–México acepta la devolución del mayor número posible de solicitantes de asilo en Estados Unidos, para que esperen aquí su proceso. La cifra ha llegado a superar los 100 mil.

–México llenó su territorio, desde el río Suchiate hasta su frontera norte, de innumerables puntos de control con militares y Guardia Nacional para revisar, coches, hoteles y hasta iglesias en busca de extranjeros.

México es el muro.