Eliminar las escuelas de tiempo completo (que daban estudio y alimento gratuitos a 3.6 millones de niños pobres) es parte del fomento a la mediocridad basado en la tesis de un presidente que admite que, quienes no creen en su gobierno, son “los que estudiaron de licenciatura pa’ arriba”.

Un elogio aterrador a la mala educación. Porque es un gobierno negado a evaluar a los maestros y que otorgó la rectoría de la educación a la CNTE, grupo insurgente urbano que obliga a los profesores a afiliarse, y desde 1989 boicotea la enseñanza con violencia callejera en todo el país.

El actual gobierno hizo una reforma constitucional que entregó a la CNTE a asignación de las plazas en el magisterio, así como el ingreso, promoción y la permanencia de los maestros en el sistema educativo: todo eso, sin que los profesores tengan que evaluarse.

La CNTE también otorga las plazas en automático para egresados de las normales, Universidad Pedagógica Nacional y Centros de Actualización, y decide quiénes ocupan las plazas y los cambios de escuelas de los profesores.

Así, enterró la reforma del gobierno anterior, que fijaba reglas precisas para que quienes aspirasen a ingresar, permanecer y ascender como maestros, directores o supervisores fuera con base en sus estudios, y no en ser miembros de la CNTE, como es hoy.

Se trata de un obsesión fatal por destruir cualquier programa o política exitosa establecida desde 1990. Por eso, hasta le cambió el nombre al TLC de Carlos Salinas. Por eso, destruye todo lo que pudiera dejar un legado que no sea el suyo.

Es una administración que valora más las pretensiones personales que los de Estado, como que, con el paso de los años, se dijera “la pobreza bajó con el programa Progresa-Oportunidades-Prospera de Zedillo, Fox, Calderón y Peña”.

“El aeropuerto o las reformas educativa y energéticas; los libros de texto, las escuelas de tiempo completo de Peña”. Por eso, en principio, eliminó antier las escuelas de tiempo completo “de Peña”. Aunque nada fue “de Peña”, sino del Estado mexicano.

Pero las eliminó también porque este gobierno no genera dinero, y estuvo tres años mamándose el ahorro de la inversión que le dejó el gobierno anterior: cerca de 12 mil millones de pesos anuales muy jugosos, que halló en las arcas al empezar a gobernar.

Necesitan mucha lana para para financiar “su” legado: “su” aeropuerto, “su” tren, “su” refinería. Las escuelas de tiempo completo tenían una bolsa muy grande: 280 mil millones de pesos en 2018, por ejemplo.

Ahora, sacaron esos 280 mil millones de pesos (que daban estudios y alimentos gratuitos a 3.6 millones de niños pobres y de sectores marginados) para meterlos en Dos Bocas.

¿Y saben qué? Están cambiando escuelas por chapopote.