El tirano, en las manos de México

RubenCortes

Rubén CortésCanela fina

México es el único interlocutor de la comunidad internacional con capacidad para hacer entender a Maduro que haga elecciones libres

Con eso de que el presidente dice que su gobierno es de “hechos”, la diplomacia internacional le está dando una oportunidad para demostrar si dice la verdad cuando afirma que ante la dictadura de Venezuela “México busca llevar al diálogo y la paz”.

Pero no lo hará, pues la nueva estrategia del mundo libre con Maduro es rebajarle las sanciones económicas a cambio de elecciones transparentes. No lo hará porque aquí lo que busca el presidente es lo mismo que Maduro: capturar al órgano electoral.

Y sin órgano electoral autónomo (como es el INE desde su creación y como volvió a demostrar el seis de junio) en el populismo es el gobierno el que hace las elecciones para, como explica John Ackerman, “dominar la política nacional durante generaciones”.

Aún así, con el nuevo giro de la comunidad internacional hacia Maduro, la actual administración mexicana tiene casi la posibilidad de ir junta con la de Joe Biden en Estados Unidos, pues hasta ahora sólo coinciden en la estrategia común de perseguir migrantes.

Pero a México le conviene abrir la baraja de coincidencias con el vecino, porque por muy aliados que sean en el T-MEC y todo eso, Biden le está aplicando el mismo patrón político que le aplica hasta a Irán y Cuba: “Pedir algo a cambio de algo”.

Biden se lo acaba de demostrar con cuchara rebosada: el presidente mexicano le pidió no apoyar económicamente a las ONG en México, y Biden respondió con un aumento del 10 por ciento del apoyo. ¿Por qué? porque aquí le tienen cerrada a la DEA.

Además, México viola el embargo de Washington a Venezuela, y el Capítulo 32 del T-MEC que prohíbe comerciar con China: dos cuentas que la Casa Blanca le cobrará en cuanto cierre las platicas con Irán para recuperar el pacto de desnuclearización.

Washington ha tolerado que México viole sus sanciones económicas a Maduro, mediante el tráfico de petróleo bajo pantalla de ayuda humanitaria, a través de una compleja ingeniería de empresas en varios países al servicio del gobierno de Maduro.

Pero México es el único interlocutor de la comunidad internacional con capacidad para hacer entender a Maduro que haga elecciones libres, transparentes y vigiladas por la comunidad internacional, como permitió el presidente mexicano aquí el seis de junio.

Y esa condición de México bien vale para Washington y para el mundo libre que viole el embargo a Maduro, siempre que lo convenza de que se pueden hacer elecciones libres y ganarlas: Morena acaba de vencer aquí en 11 de 15 gubernaturas.

Además, si las pierde tampoco es el fin del mundo: siempre tendrá a México, como Evo Morales.

Y el grito de “Maduro, hermano, ya eres mexicano”.

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