En 2022, el presidente de México comete el mismo error histórico que su guía ideológico Fidel Castro en 1960, al advertir a las empresas estadounidenses que no les pagará cuando las expropie, después que imponga la reforma eléctrica en Semana Santa.

Cuba se encuentra hoy en la ruina económica absoluta y su gente vive con cartilla de racionamiento, porque Fidel Castro no pagó las expropiaciones de más de seis mil empresas estadounidenses y cubanas, valuadas en 10 mil millones de dólares de entonces.

Estados Unidos impuso a Cuba un embargo económico bilateral hasta que Cuba le pagase la deuda de 10 mil millones de dólares, pero hasta hoy Cuba no ha pagado, por lo cual el embargo continúa, reforzado con más de 60 nuevas sanciones.

Seis generaciones de cubanos han pagado con hambrunas y exilios que, lejos de menguar, se acrecientan. Este mismo lunes, hay varios miles de emigrados cubanos presos en estaciones migratorias mexicanas, o vagando por todo el país, camino a Estados Unidos.

El presidente mexicano está a punto de legar a nuestros hijos y nietos un escenario como el en que han estado los cubanos desde 1960, tras aquella fatal decisión de Fidel Castro de incumplir su propia Constitución, que lo obligaba a indemnizar a los expropiados.

Advierte el presidente de México: “La reforma eléctrica será aprobada sin modificaciones, pondrá fin a contratos leoninos y mi gobierno no pagará ninguna indemnización a las empresas afectadas”.

Y si algo ha demostrado el presidente mexicano, en estos tres años de gobierno, es que en este país se hace lo que él decide por inspiración divina y háganle como quieran: sea tapar cenotes para construir un tren errante y sin futuro, o un aeropuerto sin vuelos.

Así que no pagar ninguna indemnización a las empresas afectadas provocará lo que en Cuba hace 60 años: Estados Unidos arropó jurídica y políticamente a aquellos inversionistas (estadounidenses y cubanos), y cuando Cuba pague, acabará el embargo.

Aunque hay que recordar que el presidente mexicano si está pagando a los empresarios afectados por su cancelación del aeropuerto de Texcoco, a los cuales, de saque, les pagó 104 mil 998 millones de pesos. Y aún les debe 331 mil 966 millones de pesos.

Cancelar el aeropuerto de Texcoco es el error económico más grande en la historia de México, porque ya estaba casi a medio construir, sería el más moderno del mundo, le salía gratis al gobierno y le estarían dando ya medio billón de pesos al Estado.

Sí, pero peor será la reforma eléctrica de Semana Santa. El México globalizado de 2022 se iría hasta la Cuba comunista, sin propiedad privada y aislada del mundo de 1960.

Eso quiere el presidente.