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Parecen opuestos, pero Díaz-Canel, Abascal y el presidente tienen puntos en común: con el dictador comunista cubano, la fusión de sus gobiernos con el Ejército; con el líder anticomunista español el rechazo a la prensa: Abascal veta medios, el presidente los fustiga.

La presencia aquí de Díaz-Canel desmiente a quienes, una semana antes, afirmaron que el comunismo que vino a enfrentar Abascal es un fantasma del pasado: bueno, Díaz-Canel dirige un Estado comunista a 211 kilómetros de Cancún. El comunismo está ahí, hoy.

De Díaz-Canel parecen provenir los métodos del gobierno mexicano para introducir a los militares en la vida civil, en lo cual el aparato comunista cubano tiene un historial exitoso, que lo mantiene en el poder desde 1959. Pero sólo Cuba supera a México en ese tema.

En la isla, el Ejército construyó durante los últimos tres años 60 nuevos hoteles de lujo, a un costo de dos mil 378 millones de dólares, lo cual le garantiza el monopolio de las las ganancias que genera el turismo, como principal fuente de ingresos del país.

En México, el presidente otorgó a los militares por 50 años la administración y operación del principal aeropuerto civil, que es construido por el Ejército y, por decisión del presidente, se quedará con las ganancias, desde las tiendas hasta las de los baños.

La empresa hotelera estrella de los militares cubanos, GAESA, es la número 34 del mundo con 39 mil 383 habitaciones, casi las mismas que The Walt Disney Company (39 mil 751) y más que Caesars (Las Vegas) y Barceló o Iberostar (España).

En México, además de los aeropuertos civiles, el Ejército construye terminales de cruceros turísticos y desplazó a Hacienda en el control de las aduanas, se apoderó de los puertos y terminales civiles, y construye dos mil 700 sucursales del banco.

Con Abascal, las semejanzas son de maniqueo histórico. Abascal dice que la conquista de México por parte de Hernán Cortés “liberó a millones del crimen y el terror de los aztecas”. El presidente exige una disculpa del rey por “la catástrofe del imperio español”.

También se parecen en el trato a la prensa. Abascal tiene vetados a medios y periodistas, aunque pesan sobre su decisión edictos judiciales. El presidente ha comparado a los periodistas con perros embozados y los acusa de mafiosos.

Sin embargo, el presidente elogia a Díaz-Canel y propone que su régimen comunista sea declarado patrimonio de la humanidad, aunque considera al anti comunista Abascal “clasista, racista, corrupto, individualista, casi fascista”.

Pero son coincidencias naturales del exitoso discurso de políticos de la corriente populista, que galopa bien entre los ciudadanos del momento actual en todo el mundo: Boris Johnson, Putin, Erdogan Orbán, Duterte, Maduro, Ortega…

Y ellos.