Comparada la Venezuela de las elecciones de antier con México, el chavismo se impone más rápido aquí de lo que tardó allá. En Venezuela, logró en ocho años el nivel que aquí tiene en tres: una autocracia sostenida por el Ejército y órgano electoral debilitado.

Arrasó en Venezuela en unas intermedias con la Comisión Electoral capturada y admitiendo cierta vigilancia internacional para lavar la cara, pero cerrado a dialogar con la oposición. Eso, tras ganar el poder en 1999, pero fue en 2007 que consolidó la autocracia.

Antes de la farsa del domingo, el ministro de las Fuerzas Armadas de Venezuela advirtió que “los soldados son los garante de la revolución”. Y se trata de un Ejército con más generales y almirantes que toda la OTAN.

Y, en México, el general secretario había pedido el sábado a los ciudadanos que se unan al proyecto del gobierno: “Como mexicanos es necesario estar unidos en el proyecto de nación que está en marcha”. Es un proyecto chavista, eh.

Con ese “proyecto”, nuestro Ejército controla casi 150 áreas del sector civil y supera en efectivos a 13 ejércitos de la OTAN.

Tan descaradamente estaba cantada la victoria del chavismo el domingo que el jefe del populismo continental, el gobernante designado cubano Díaz-Canel, felicitó en público a Maduro antes que éste anunciara su victoria.

Maduro se robó 20 de las 23 gobernaciones, más la importante alcaldía de Caracas. Dejó a la oposición ganar tres estados para mantener la pantomima electoral de la dictadura constitucional implantada tras la modificación de la Carta Magna en 2007.

Con la mascarada electoral resuelta y la gente preocupada únicamente por sobrevivir (la abstención del domingo fue de 42 por ciento), el Ejército es el sostén de Maduro, Ejército acusado en la ONU y la Corte Penal Internacional de crímenes de lesa humanidad.

El chavismo cedió al Ejército el control de la compañía petrolera estatal PDVSA, construcción de obras, distribución de alimentos, divisas y materias primas, el tráfico, rellenar baches, limpiar carreteras, restaurar escuelas y realizar otras obras públicas.

Además, os militares venezolanos controlan también las sucursales bancarias, los hoteles, agencias de viajes, renta de autos, importaciones y exportaciones, supermercados, aduanas, puertos, transporte y empresas inmobiliarias.

Aquí, el Ejército penetró firmemente al poder civil y el gobierno ataca desguaza al INE: le quitó cinco mil millones de pesos de presupuesto para maniatar su trabajo en 2022 y manda a sus legisladores a anularlo.

Y el líder del PAN, Marko Cortés, reconoció que su partido sólo ganaría una gubernatura de las cinco que serán disputadas el próximo año, el PRI ni siquiera habla del tema y el PRD no existe. Morena llegará a 2024 con 25 de 32 gubernaturas.

Vaya, casi estamos como Venezuela.