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Las 140 sedes de las Universidades para el Bienestar no pasan de matrículas de 13 alumnos a 50 alumnos en promedio. Pero el fiasco es únicamente educativo. Porque dinero sí reciben. Y esas escuelas sólo son para justificar presupuesto que se usa en compra de votos.

Así ha sido en la capital del país desde que es administrada por el grupo político que hoy gobierna en el país. En la Universidad de la Ciudad de México, por ejemplo, el 50 por ciento de los alumnos permanece hasta por más de una década sin graduarse.

Ah, pero eso sí: en 2021 la Jefa de Gobierno le dio mil 586 millones de pesos de presupuesto, más otros 40 millones para garantizar que la pandemia no afectara a los estudiantes, y se redujera la plantilla.

La UACM fue creada en 2001 por el actual presidente cuando fue Jefe de Gobierno, y arrancó con una matrícula de 596 estudiantes, de los cuales 269 fueron suspendidos o solicitaron su baja, pero podían regresar a cursar materias.

Vamos: ni siquiera tenían que hacer pruebas de ingreso. De los 327 restantes, 26 sí terminaron sus estudios pero no se titularon y 36 seguían allí cuando su creador buscaba la presidencia en 2012: sencillamente eran fósiles.

Tal desastre que, en mayo de 2011, la entonces rectora, Esther Orozco, se escandalizó y preguntó en público:

–¿Por qué tenemos 40 profesores sin licenciatura? Ese es uno de mis grandes dolores.

–¿Por qué tenemos en esta Universidad profesores sin licenciatura? No debiera ser.

De manera que la UACM es el bonsái de estas Universidades para el Bienestar, que tienen menos de 100 estudiantes, pero en 2021 el gobierno les dio en 987 millones 400 mil pesos, y para 2022 les dio mil 89 millones de pesos más todavía.

Sólo sirven como justificación legal para captar recursos del Presupuesto de Egresos de la Federación. Con el dineral que se va a esos planteles, se podría enviar a decenas de estudiantes a graduarse en las mejores universidades del planeta.

Porque, además de la carretada de lana que recibe cada plantel para supuestamente funcionar, cada alumno recibe una beca mensual de 2 mil 400 pesos. O sea, sólo en esas becas, este año el gobierno les destinarán 808 millones 905 mil 600 pesos.

Por ejemplo, los primeros graduados de la UACM costaron 55 veces lo que costaba entonces estudiar en la universidad más cara del mundo: la George Washington, de Washington D.C, Estados Unidos, cuyo costo anual es de 39 mil 240 dólares (484 mil 521 pesos).

Sin embargo, en este esquema de gobierno interesan más los votos que amarra ese dineral, que el nivel educativo.

Conservar el poder es lo importante.