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El secretario de Salud no vacuna a sus nietos y receta pomadas contra el COVID, aunque éste ha matado a medio millón de mexicanos. Es normal que el director del ISSSTE, contagiado con el virus, diga que su cuerpo tiene la capacidad de sanarse a sí mismo.

Porque en eso consiste básicamente el tratamiento homeopático que informó el funcionario Pedro Zenteno Santaella que sigue para enfrentar los síntomas del contagio: “Ya me encuentro bajo tratamiento médico homeopático”, anunció el director del ISSSTE.

Se trata, sin embargo, del derrotero anti científico que adoptó el gobierno mexicano desde el arranque de la pandemia, cuando tras la primera recomendación de distancia social, el presidente besó ocho veces a un niña y le dio de mordiscos en la mejilla.

Ya después vinieron muchos más gestos anti científicos del conductor de los destinos de México desde 2018, como afirmar que las estampas de santos y la honestidad impiden el contagio, aunque después de aquello él mismo se infectó dos veces.

Bien hizo ayer el infectólogo Alejandro Macías en alertar sobre la barrabasada del director del ISSSTE: “La homeopatía es agua con azúcar y se le agregan algunas gotitas de alcohol. El alcohol es para que sepa a medicina. Pero al final sigue siendo un placebo”.

Pero la postura en contra de la ciencia, que enarbola el gobierno mexicano, va en dirección opuesta a lo que consideran los ciudadanos, según el estudio el estudio El Estado de la Ciencia en el Mundo.

El 91 por ciento de la población afirma que confía en la ciencia para restaurar sus vidas y seguir avanzando hacia el camino de la recuperación; mientras que antes de la pandemia sólo pensaba así

entre 50 y 60 por ciento.

Nada que ver con las recomendaciones del presidente de besos y abrazos, postales religiosas, caricias de las parejas; el Vaporub del secretario de Salud; las gotas de jugo de naranja de la ex secretaria de Gobernación, o la ojeriza de López Gatell contra el cubrebocas.

Porque las 2.248 muertes por COVID en el país por millón de habitantes, son mucho mayores que el promedio mundial (657) y el de los países de ingresos medios y bajos (344), según los registros de Our World in Data.

México tuvo un exceso de mortalidad asociado a la pandemia de casi medio millón de fallecimientos en 2021. Sin embargo, el 14 de junio pasado, el mandatario había anunciado que “ya pasó lo más difícil, lo más riesgoso.

Y su zar contra la pandemia, López Gatell, dejó para el registro de la historia que “sólo en su caso catastrófico, llegaremos a 60 mil muertes”. Pero ya va medio millón, incluidas las 131 muertes de ayer.

Pero recetan agua con azúcar.