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El castrochavismo perdió ayer en Colombia, porque el aliado ideológico de la 4T, Gustavo Petro, no pudo, como si pudo en México el obradorismo, demoler al órgano electoral, al extremo de que Morena puede reelegir 18 años a los magistrados electorales.

Es la diferencia entre el sistema electoral, judicial y de organismos autónomos que desmanteló López Obrador en seis años, y que no pudieron los Kirchner, en Argentina; Correa, en Ecuador; Morales, en Ecuador; nadie en Perú; Lula en Brasil…

Como sea, el triunfo electoral de la derecha en Colombia (más el previsto en Brasil en octubre) deja sola a la 4T como gobierno autocrático de izquierda en el poder, surgido de elecciones democráticas, en América Latina.

Desde el punto de vista histórico, es invaluable el ritmo democrático, institucional, económico y de estructura judicial de la nación, que está haciendo perder el obradorismo a México: hemos retrocedido décadas.

En lo que es un retroceso de 35 años en los procesos electorales en México, ya los ciudadanos no son quienes cuentan los votos, como ocurrió durante la pasada elección judicial, en la que el gobierno hizo las listas que votaron los electores.

Durante la elección judicial, a la que asistieron los votantes con acordeones hechos por Morena, los votos fueron trasladados a Consejos Distritales del INE, donde fue realizado el cómputo para determinar los votos de cada candidatura.

Además, el INE determinó que los resultados no se conocieran horas después del cierre de las casillas, como ocurría desde 1994, sino hasta 12 días después, según los lineamientos aprobados por el Consejo General del órgano electoral.

La presidenta del INE, Guadalupe Taddei, y su familia dominan la burocracia dorada del gobierno federal: tanto así que, en conjunto, perciben salarios que superan los 800 mil pesos mensuales. Queda claro en favor de quién decidirá Taddei, si tiene que decidir.

Vamos: Taddei y su familia parecen no entrar en la ley de la presidenta Sheinbaum en contra del beneficio del apellido, por parte de funcionarios, para beneficiar a familiares, en la transmisión de cargos públicos y puestos en el gobierno.

Los Taddei surgen como hongos después de la lluvia en las nóminas públicas de municipios, estados, la Federación, empresas paraestatales, organismos autónomos, el Poder Legislativo, Ejecutivo, y se aprestan a meterse en el Poder Judicial.

Luis Rogelio, hijo de Guadalupe, ha sido secretario particular en el Gobierno de Sonora; su sobrina Ivana, diputada; su sobrino Pablo, director de LitioMx; sus primos Jorge Luis, delegado del Bienestar en Sonora, y a Jorge Carlos, exdirector regional de CONANP.

Evidentemente: el contraste de México con Argentina, Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Honduras… es que allá el castrochavismo no pudo controlar al órgano electoral.

En cambio, aquí sí.