Minuto a Minuto

Internacional Agradecimientos desde la cuenta de Maduro por apoyo extranjero a Venezuela tras los sismos
El texto no menciona a algún país en específico, de entre los muchos que han expresado su solidaridad con el envío de ayuda a Venezuela
Deportes Isaac del Toro llega al descanso del Tour de Francia como tercero general y líder de los jóvenes
Tras volver a subir al podio para recibir el maillot blanco, Del Toro aseguró que el equipo cumple con lo planeado
Internacional “El racismo no es una opinión, es un delito”: Francia repudia dichos de vicegobernadora argentina; ¿qué dijo?
Tras un post en la red social X, la política intentó aclarar su postura como parte del "folclore futbolero” en entrevistas con medios locales
Internacional Míster Venezuela despide a su novio tras buscarlo durante 17 días entre los escombros
Durante las dos semanas y dos días que duró la búsqueda, Peña compartía en tiempo real detalles en su cuenta en Instagram
Internacional Tras la muerte de Graham, el trumpismo pierde una pieza clave y agrava la fragilidad republicana
Deberá ser reemplazado con rapidez para que los republicanos no vean debilitada su mayoría y saquen adelante proyectos estancados

Hay vidas hechas de destellos y heridas, vidas que avanzan con una mezcla difícil de explicar entre energía, humor y sensatez. La de Diana Laura Riojas pertenece a esa estirpe. Quienes la conocimos repetimos que irradiaba vitalidad. Sonreía no por cortesía sino por carácter y tenía el don de volver cálido cualquier espacio. Su humor, fino e irreverente, desarmaba tensiones. Desde niña tomaba la iniciativa: organizaba actividades, sumaba, convencía. Decía sin rubor que sería presidenta, quizá como forma de afirmar que la vida había que habitarla de frente.

A los 18 años decidió dejar Monterrey para estudiar Economía en la Ciudad de México. La muerte del esposo de su hermana la marcó y la impulsó: mudarse sola, revalidar materias, comenzar de nuevo. Allí conoció a Luis Donaldo Colosio. Su unión fue convivencia y trabajo compartido; ella pausó su carrera, pero nunca su carácter. La maternidad llegó con alegrías y la fragilidad física no disminuyó su determinación.

Cuando la enfermedad avanzó, mostró un temple silencioso. Afrontó tratamientos y dolor con lucidez. También conservó el humor: “Eso pasa por enamorarse de un hombre que vive en su oficina”, decía entre risas. En 1994, incluso en la tragedia, mantuvo la energía: creó una fundación, viajó, gestionó proyectos, sostuvo a su familia. Su vitalidad era una forma de resistencia.

Como amiga era entrañable. En su círculo repetíamos a Donaldo: “Lo mejor que tienes en la vida se llama Diana Laura”. Sabía escuchar sin invadir, acompañar sin ruido. Su amor por Colosio fue intenso y porque así lo quiso el destino, también breve en el tiempo. Tras su asesinato, algo se quebró en ella, pero siguió adelante con serenidad casi sobrehumana. Poco antes de morir, confesó que no pudo amarlo más porque no le dieron tiempo. Y eligió el perdón como última forma de justicia.

Murió el 18 de noviembre de 1994, a los 35 años. Treinta y un años después, su nombre sigue siendo sinónimo de dignidad y luz. Su historia no se define por la tragedia, sino por cómo eligió vivir: con risa, con temple, con una profunda capacidad de amar. Diana Laura sigue viva en su manera de mirar y resistir, y quizá por eso aún se habla de ella como de una presencia, no de una ausencia.