Los maestros no son agradecidos con el gobierno, no tienen por qué serlo, al contrario, todos sus logros han sido mediante el chantaje y la protesta, la amenaza violenta
La Presidenta Sheinbaum transparentó su enojo ante los gritos de “Fuera” de maestros de la CNTE, durante su gira por Zacatecas.
En un evento populista, para entregar “pensiones de bienestar”, la primera mandataria respondió como activista social, con una voz impostada que no lograba despegarse de los tonos agudos, con gestos que nos recordaban a su antecesor y, sobre todo con expresiones ajenas al ejercicio del poder presidencial.
Respondiendo que no están peor, que se escuchó como “pior”, aseguró que se “echó abajo la reforma educativa de Peña Nieto” para asombro de quienes, a estas alturas de la historia, escuchen sus discursos.
Ese “echó abajo” sonó a activismo universitario, a un logro justamente de la oposición que, en apretada síntesis, según su enojo, no tiene llenadera ya que ha recibido aumentos del 10 por ciento y se les “concedió” que recibiesen la pensión del bienestar, lo que, si no me equivoco es, ha sido siempre, un derecho constitucional para todos los ciudadanos que cumplan los requisitos de edad o discapacidad.
¿La tomó por sorpresa la presencia de la CNTE? Hace un mes canceló una gira a esa misma entidad por las manifestaciones de estos maestros disidentes que, supuestamente, habrían recibido millones de pesos por retirarse de la CDMX, ya fuese para ellos o para “el mejoramiento de las escuelas”. El gobernador, que debe haber organizado este evento junto con la responsable federal del reparto de apoyos, estaba prácticamente acostado sobre su silla, riéndose, ajeno a los gritos de “fuera” que, obvio, no están en la agenda presidencial.
Ni costumbre tiene.
¿Debemos entender que haber “echado abajo” la reforma educativa es un triunfo de la CNTE? ¿En qué quedamos? ¿Son, fueron, aliados de MORENA, de López Obrador, de la misma primera mandataria?
Entre sus peticiones está la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007 sobre sus pensiones, a lo que como candidata se comprometió la ahora Presidenta, y que ya se ha declarado imposible de realizar por temas económicos. Lo que marca un mal precedente para la historia de cero razones para sus quejas.
Es obvio que, desde la disidencia, desde las candidaturas, y también desde el inicio de sus gobiernos, los miembros de MORENA alimentaron al monstruo que hoy no logran domesticar o, por lo menos, controlar.
Los maestros no son agradecidos con el gobierno, no tienen por qué serlo, al contrario, todos sus logros han sido mediante el chantaje y la protesta, la amenaza violenta.
La continuación de las expresiones presidenciales de enojo fue una clase de historia, calcada de las tesis de López Obrador sobre las transformaciones que ha tenido nuestra historia desde la Independencia hasta hoy. Después hizo entrega, como dádiva graciosa de su gobierno, mano a mano, de la pensión del bienestar a mujeres, le debe haber dolido la garganta del esfuerzo al forzar la voz, y también las manos de tanto señalar con el dedo índice…
