Minuto a Minuto

Nacional El INE, censor de muecas, gestos y sarcasmo
         En fin, que vienen días difíciles para el oficio, pero eso es siempre un reto, burlar al censor, lo que es un ventajoso ejercicio de inteligencia de la que ellos carecen
Nacional El caso Ayotzinapa como “una prioridad de Estado”: Sheinbaum
La Secretaría de Gobernación apuntó que "se agotarán todas las líneas de investigación y se fortalecerán las tareas de búsqueda"
Nacional Otro detenido relacionado con el caso Dafne Zapata
Juan Jesús “M” es hermano de Estrella Mora, la mujer denunciada por la muerte de Dafne Zapata Quintos durante un campamento de verano
Economía y Finanzas Veracruz se posiciona entre los estados con mayor ocupación laboral del país
Veracruz redujo su desempleo a 1.9% en el 2T-2026, ubicándose 8º a nivel nacional con 3.4 millones de personas ocupadas (98.1% de la PEA)
Internacional Trump intensifica sus políticas para frenar la inmigración con más restricciones de visas
El Gobierno de Trump ha endurecido más las restricciones para obtener visas y entrar a EE.UU., en medio de un récord de deportaciones

Hace varios días, semanas tal vez, que las palabras presidenciales en cadena nacional se llenan de burlas, de preguntas que pretenden ser  sarcásticas, de expresiones coloquiales en tercera persona que en algún otro protagonista adquirirían un giro chistoso o, por lo menos, de cercanía con el grueso del pueblo.  Sin embargo, no es el lenguaje propio de una científica, y no puede convertirse en el mensaje que una mandataria en tiempos de crisis debe enviar.

Muchos millones de mexicanos quieren ver, en esas conferencias mañaneras que no han tenido el éxito del sexenio pasado, a una mujer fuerte, dura, convencida de lo que dice y, sobre todo, de lo que debe hacerse frente a todas las amenazas que se perciben.

Los asesores de imagen, de “comunicación”, de la primera mandataria están desfasados en tiempos, incluso en el tipo de mensaje, o en las expresiones que pueden ser naturales en la naturaleza de la doctora Sheiunbaum.  Y los costos pueden ser muy caros.

Si bien encuestas propagadas por Jesús Ramírez Cuevas, que por ser él quien las publican pierden confiabilidad, le otorgan un 70 por ciento de popularidad.  Otras, por el contrario, expresan una baja en su índice de aprobación.  Las giras de fin de semana, interrumpidas por quejas, por peticiones, por cuestionamientos, hablan de que no todos, no todo el tiempo, están convencidos de las bondades del gobierno que encabeza la primera mujer Presidenta.

Físicamente, y vaya que abundan los comentarios, burlas, fotografías, en ese sentido, se observa la tensión que debe estar viviendo, las presiones que tiene, que la han llevado a adelgazar, y que afectan su humor hasta hacerla responder bruscamente a las quejas, peticiones, exigencias que enfrenta a su paso. No hay una imagen de la primera mandataria en la que no se perciba agobio, cansancio, algún tipo de afectación física.

Y todos los mexicanos quieren, queremos, una mandataria fuerte, plena, bajo cuya imagen podamos  cobijarnos.

A todo esto, que es bastante complejo, hay que añadir el aumento en su enojo contra ciertos columnistas, críticos, miembros de la oposición, que en forma exponencial aumenta irritaciones sociales, que contribuye a una separación entre la sociedad, el pueblo bueno y los otros, los malos, los que están fuera.

Solicitar que este pueblo, este supuesto conglomerado social que acepta su gobierno mayoritariamente, no vea a Televisión Azteca es un exceso desde todos los puntos de vista.  Que se identifica con gobiernos totalitarios.  ¿Por qué no ver un canal de televisión que no está de acuerdo con el gobierno, cuando dicha estructura, institución, es la más fuerte que hemos tenido, con ese 70 por ciento de aprobación?

A lo que debe agregarse que conseguirá el efecto contrario.  El señor Salinas Pliego debe estar muy contento porque gracias a esta petición presidencial tendrá mayor auditorio, muchas, muchas en verdad, personas se preguntarán qué es precisamente lo que ahí se transmite que según el poder presidencial no debe verse.

Ojalá, por aquello que antes se llamaba “la salud de la República”, que otros asesores de comunicación, otras voces, otros consejos, otras palabras puedan llegar a la primera mandataria que está a tiempo de todo.