¿Qué tarjeta de crédito me conviene?

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María José CodesalFinanzas personales y más

Normalmente tenemos la tarjeta de crédito que nos ofrecieron, no una por la que hayamos decidido personalmente


Para poder elegir una tarjeta de crédito, o saber si la o las que tienes te convienen, hay que revisar varios aspectos de tu persona y de tu forma de usar el crédito.

Normalmente tenemos la tarjeta de crédito que nos ofrecieron, no una por la que hayamos decidido personalmente. Si no te la ofrecieron en un centro comercial, super o tienda departamental, seguro te la ofreció el banco donde tienes tu nómina o tus cuentas personales.

A veces por la flojerita que da investigar y escoger una o dos tarjetas de crédito adecuadas a tu perfil e intereses, nos quedamos con la que sea y ni sabemos cuánto pagamos de intereses o si tenemos algún beneficio “extra” por tenerla. ¿Tienes claro cuánto pagas de anualidad por ella o ellas?

Mientras menos información tengamos más de nuestro dinero estaremos regalando a los bancos, que de por sí, ya nos cobran caro.

Por eso, lo primero que hay que hacer es definir qué tipo de usuario de crédito eres. Te describiré un par de actitudes y tú te identificarás con la o las actitudes que tienes frente a tus tarjetas. No te hagas trampa pensando que tienes ciertas actitudes que en realidad no tienes. Solemos tener una mejor visión de nosotros mismos y nos cuesta aceptar la realidad.

 

Actitud ordenada

Ser ordenado permite tener un espacio personal y mental cuidado, limpio, en el que puede hacer constancia, cierta rutina y fuerza de voluntad. En el caso de los que usamos tarjetas de crédito, este tipo de actitud nos sirve para tener claras nuestras fechas de corte, días de pago, montos a pagar y otros datos para no incumplir con nuestras responsabilidades económicas con respecto a las deudas que tengamos.

 

Actitud Desordenada

Una actitud desordenada, por el otro lado, entorpece el mejor uso del dinero pues nunca sabes cuánto gastaste, cuándo hay que pagar puesto que tu mente anda en mil cosas a la vez y eso normalmente se refleja en tus espacios físicos. ¿Sabes dónde está el estado de cuenta de este mes y cuándo lo tienes que pagar?

 

Los dos tipos de actitudes pueden tener un buen historial crediticio, aunque es más fácil para una persona ordenada mantenerlo. En mi trabajo personal de acompañamiento para salir de deudas he encontrado una y otra vez que tener deudas muchas veces es un problema de orden, casi nunca de falta de dinero.  

No es tan malo ser desordenado, lo malo aparece cuando ser así te está costando dinero. ¿No crees? Esa flexibilidad y relajación sirve para desarrollar la creatividad, para encontrar sistemas personales de “orden” económico y financiero de forma creativa. No importa si no tienes todos tus cajones ordenados por tamaños y colores, pero para tu cartera puede ser un problema.

Las tarjetas de crédito nos permiten tener crédito de consumo. Eso quiere decir que con ellas podemos diferir el pago de cosas que consumimos como alimentos, viajes, ropa, etc.  También podemos acceder a crédito en alguna situación de emergencia. La tentación está en que nos abre la puerta para comprar gustitos que tal vez no necesitamos y haciendo de ella una extensión de nuestro sueldo, cosa que nos puede complicar nuestras finanzas.

El crédito que obtenemos con las tarjetas es revolvente. Lo que significa que contamos con cierto monto, digamos 10 mil pesos, y podemos gastar hasta esa cantidad pagando nuestra buena parte de intereses. Al mismo tiempo, ese crédito podemos no gastarlo todo y solo gastar una parte. Con lo cual, repondríamos esa parte gastada con sus intereses para continuar teniendo crédito hasta 10 mil.

 

Ahora al tema que nos importa, ¿qué tipo de tarjeta de crédito me conviene?  

Dependiendo de tu personalidad o de tus intereses hay maneras de escoger alguna o algunas tarjetas que realmente te sirvan para crear un buen historial crediticio.

Si eres muy muy desordenado casi lo mejor es NO tener tarjetas de crédito. Vas a estar pagando carísimo por ellas. Pero, si eres una persona medianamente ordenada en tus finanzas, puedes escoger una o dos que te permitan la flexibilidad de pagar a meses sin intereses, no postergar una compra que necesitas hacer o tenerlas de respaldo para alguna emergencia.  (Aunque yo te invito a que NO tengas tarjetas de crédito para emergencias, mejor haz un fondo de emergencias).

 

Tipos de tarjetas

Categorías

Las categorías de tarjeta se marcan para dividir clientes de acuerdo a su capacidad de pago, inicio de historial crediticio, para premiar la lealtad de los clientes, entre otras razones.  Mientras más “alta” la categoría, más nos cobran por anualidad y también es más alto el monto de crédito que podemos tener disponible.

 

Las clásicas.

Normalmente se ofrecen a personas que no han tenido historial crediticio, que pueden comprobar pocos ingresos y que, en general, son un segmento de riesgo. Los bancos no saben cómo se va a comportar este cliente con el crédito así que le ofrecen una tarjeta clásica.  Este tipo de tarjeta es de las que cobran intereses más altos. Si nunca has solicitado una tarjeta de crédito ésta es una buena entrada a ese mundo pero si ya llevas varios años de buen uso crediticio, te sugiero busques otras opciones que sean más baratas (Recuerda que mientras menos intereses pagues más barato te sale tener tarjeta).

 

Las oro.

Estas tarjetas ofrecen beneficios ligeramente mejores que las tarjetas clásicas. Se concentran sobre todo en las recompensas y coberturas de seguros. Como decía antes, mientras más alta la categoría, mayor es el pago por anualidad. Aunque muchas veces se compensa con los beneficios y con una tasa de interés un poco mejor.

 

Las Platinum

Obviamente al subir de categoría los beneficios son un poco mejores, lo mismo que las tasas de interés. Ofrecen servicios de concierge y recompensas más atractivas para atraer a un segmento de clientes de alto poder adquisitivo.

 

Las de servicios y otras Premium.  

Estas tarjetas son las American Express, sobre todo. Son muy buenas, pero bastante más caras que una tarjeta visa o mastercard. Las tarjetas Premium de los bancos tienen mayores beneficios y la posibilidad de acceder a otros préstamos mayores con tasas preferenciales.

 

Afinidades

Puedes escoger tarjetas de crédito por afinidad. Hemos visto que muchos bancos tienen tarjetas de afinidad como Banamex-Teletón, Tarjeta del Palacio de Hierro, o Bancomer-Suburbia. Inclusive puedes solicitar la de tu equipo de fútbol preferido. Cada una de estas tarjetas tienen ciertos beneficios o apoyos a una causa en particular. Puedes contratar una tarjeta que apoye alguna causa de tu interés.

 

Beneficios

Son las tarjetas con las que acumulas puntos canjeables, por dinero o por cosas de un catálogo. Algunas dan millas para viajar.

Otros beneficios que pueden ofrecerte son cobrar cero comisiones, sin anualidad, meses sin intereses, etc.

Estas tarjetas están en la media, no son las más caras, pero tampoco son las más baratas.  Tienes que checar si las ventajas que te ofrecen te convienen. Tal vez te guste tener una tarjeta con la que canjeas los puntos por efectivo. O quizá eres de las personas que prefieres canjear por productos o millas para viajar.

Estos beneficios se ofrecen en varios tipos de tarjetas así que la idea es buscar la que más te convenga.

 

Tarjetas por su aceptación

La primera cosa a tener en mente es que ni Visa, ni MasterCard otorgan tarjetas de crédito. Ya sabemos que los que otorgan estos plásticos y las líneas de crédito revolvente son instituciones financieras.

Realmente Visa y MasterCard son intermediarios de pago. Lo mismo que American Express, aunque ellos si tienen su propio banco y emisión de tarjetas.

Visa, Mastercard y American Express son los sistemas que facilitan el proceso de pago entre el banco, los comercios y los compradores.

Parte de su promoción es ofrecer a los tarjetahabientes ciertos beneficios como prevención de fraude, operaciones más seguras, inclusive seguro de auto en el caso de rentas. Aunque los otorgantes de tarjetas no te dicen que esos beneficios provienen de estos proveedores. Estos beneficios y algunos otros están integrados en el “producto” financiero (alias tarjeta) que te están vendiendo.

Tanto Visa como MasterCard son aceptadas en casi todo el mundo. Tienen una penetración mayor que tarjetas como las de American Express o Discovery.

La mayor diferencia entre una y otra está destinada a los viajeros. Cada una tiene sus características particulares.  

En realidad, para nosotros los simples mortales y el uso cotidiano de nuestras tarjetas, no hay diferencia sustancial entre una y otra. Lo chistoso es que algunas veces sentimos mayor afinidad por una marca que por la otra. ¿Será por la mercadotecnia y el tipo de eventos que patrocina cada una? ¿Tú qué opinas? ¿Te late más tener Visa que MasterCard o al revés? Cuéntamelo por Twitter en @MarijoCodesal y ampliemos la conversación.

 

Es importante que pongas manos a la obra y que sepas que puede haber mejores opciones de crédito para ti, tu forma de ser y tus intereses.

Y bueno, como esto de las finanzas personales es un traje a la medida, con todo gusto podemos platicar sobre tus intereses, necesidades y deseos para encontrar junto contigo qué tarjeta de crédito te conviene más.

¡Ah! Una cosa más. Si quieres conocer a fondo qué tipo de tarjetas tienes, cuánto pagas y cuáles son sus beneficios te puedo compartir un formato que he creado que se llama “Conociendo tus tarjetas”. Si te interesa mándame un correo y te lo hago llegar.

 

¿Quieres saber la mejor parte?

Que si controlas tu dinero hoy y le dices a dónde ir, tu futuro será mucho más tranquilo y prometedor. Cumplirás sueños, no caprichos y tu futuro mejorará considerablemente.

No dejes de enviarme tus dudas, preguntas e intereses por correo. También podemos seguir esta conversación por las redes sociales. Aquí hay una oreja y una compañera para viajar al fascinante mundo de las finanzas personales.