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Los marinos mexicanos están adiestrados para otras actividades, su formación, su vocación, sus ganas de vivir no se relacionan con el caos de aeropuertos, viajeros, chóferes, intereses creados desde hace muchos años.

Cuando el titular de la SEMAR, almirante Pedro Morales, declaró en la conferencia de prensa presidencial que era necesario “encontrar un equilibrio”, hizo obvio el desfase profundo que vive, porque es autoridad, no negociador.

Y tener que encontrar equilibrios entre intereses corruptos, incluso políticos, de los taxistas que tienen la concesión en el aeropuerto de la CDMX y los servicios de transporte individual, Uber, Didi, todos, resulta una tarea que no cuelga medallas sobre el uniforma, antes, al contrario.

Los ciudadanos, mexicanos y extranjeros, tienen, tenemos todo el derecho de elegir cómo queremos transportarnos del aeropuerto de llegada a la CDMX a nuestra domicilio u hotel, a dónde queramos ir. La elección que hagamos está, cien por ciento, basada en el costo y la calidad del servicio.

Los taxis concesionados en el aeropuerto son hasta tres veces más caros que cualquier vehículo con chófer que se contrate por Internet, a lo que debe agregarse la limpieza del vehículo y la atención del conductor.

¿Por qué debemos pagar más?

¿Por qué debemos caminar largas distancias para tomar un transporte?

¿Por qué debemos fingir que el vehículo que nos recoge es un amigo o familiar?

Pero, sobre todo, debemos preguntar, deben ellos interrogar, por qué los marinos, que deben custodiar nuestra seguridad y la integridad del territorio nacional, deben ser quienes decidan contra el sentido común, contra el beneficio ciudadano, qué tipo de transporte público o privado puede recoger pasaje a la puerta de un aeropuerto.

Que triste que ese sea su trabajo.

Que inmensamente triste que el Almirante Secretario deba dedicar horas de su tiempo no en la defensa de nuestras costas, no en el combate al crimen organizado, no en labores de protección a lo sociedad, sino en buscar el equilibrio entre chóferes. Entre las razones ciudadanas y las razones de los intereses detrás de la concesión a taxistas en el aeropuerto.

¿De qué manera podrá el Almirante Secretario explicar que la mejor opción que ha encontrado, en su búsqueda de equilibrio, ha sido implementar estos “servicios” a una distancia grande de la salida del aeropuerto?

Todo para proteger a taxistas que pagan cuotas, aquí sí que pagan derecho de piso.

¿Cómo podremos explicar a los turistas que vengan al Mundial de Futbol, si es que vienen, si es que hay Mundial, que no se le permite, por orden de la Secretaría de Marina, a un vehículo Uber o Didi o cualquier otra aplicación, llegar a recogerlo a la puerta del aeropuerto de la CDMX?