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Sí, es cierto que están instalados en el pensamiento mágico. Desde luego que sus razonamientos son contradictorios. Por supuesto que su desgracia es banquete de violentos y malas causas. No hay duda de que su lamento y peregrinar remueven la tensión. ¿Y? ¿Quién se atreve a decir cuatro meses después que su relato no es el más genuino y verosímil que se haya contado?

Ayer pude hablar con calma con dos padres y una madre que buscan a sus hijos desde la noche de Iguala. Son lo más ajeno a esos héroes de la literatura trágica que pudieron haberse librado de su destino. Son un dolor tan sordo que no sabe expresarse con rabia. Los condenados de la tierra, diría Fanon. Quisiera simplemente convertirme en intérprete de la narración que escuché en voz de Macedonia Torres, mujer acaso cruzando los cuarentas, de acaso 1.30 de estatura, oriunda de Amilcingo, tierra de viudas. Macedonia, madre de José Luis Luna, uno de los 43. Que no me vengan con que es una profesional de la agitación. O que lo era antes del 26 de septiembre.

Le pido a Dios que esté vivo”, se le escurren unas lágrimas que trata de reducir con pudor. “No creo que esté bien quemado. Siempre he tenido un sueño de que mi hijo está bien y regresa. El problema es que cuando regresa, no me dice nada. Viene bien flaquito, bien desnutrido, y me dice en mis sueños que no le dan de comer”.

Macedonia jala la visera de su vieja gorra blanca para afirmarse en algo. Debe ser muy pobre. “El gobierno nos dice que están quemados y yo espero en Dios que no sea así”, sigue. “Porque yo he soñado que mi hijo está vivo y viene con su bastoncito, porque dice que los hombres malos le pegaban Y ya no sé si come, bebe, está enfermo”.

Es cierto que las acusaciones de Macedonia al Ejército no resistirían dos preguntas. Desde luego que, a fuerza de tantos días, reproduce y esparce la retahíla revolucionaria. Por supuesto que es temeraria su afirmación de que el gobierno “no nos los quiere entregar”. No hay duda de que incrimina sin pruebas. ¿Y?

Mi hijo viene con su bastoncito. No recuerdo quién decía que una pincelada basta para definir a un personaje. Le froto el brazo derecho. Y sueño que se lo sigo frotando. Y como es obvio que ella no sembró el dolor, yo también soy Macedonia.

Que me disculpe el rigor. Que me disculpe esta mañana.

MENOS DE 140 Estoy listo para comparecer ante los diputados, dice Marcelo Ebrard sobre el informe de la Línea 12. Se los pedirá por carta.