Minuto a Minuto

Nacional Huracán ‘Polo’ se intensificó a categoría 2
El huracán Polo provocará oleaje de hasta 3 metros en costas de Michoacán y Guerrero, y de hasta 2.5 metros en Oaxaca, Jalisco y Colima
Internacional Delcy Rodríguez se reúne con autoridades del BM, FMI y BID al margen de Asamblea de la ONU
El propósito de la reunión era "revisar mecanismos de cooperación técnica y financiera" de Venezuela con el BID
Nacional Aeroméxico investiga presunta filtración de datos de clientes en Telegram
Aeroméxico señaló que los datos podrían haber sido sustraídos durante un ciberataque registrado en octubre de 2025
Internacional Acuerdan México, Noruega, Qatar y Suiza reforzar cooperación para prevenir conflictos
Los representantes propusieron reforzar las alianzas multilaterales mediante el intercambio de información y experiencias en mediación
Internacional “¿Cómo me va a dejar la bala ahí?”: venezolano herido por ICE habla mientras está detenido
Presuntamente, no pueden hacerle cirugía a Wilber Garcés para sacarle la bala, porque está cerca de la columna

Mañana se cumple un año de la detención, encarcelamiento y humillación del líder de las autodefensas michoacanas, el doctor José Manuel Mireles. Un año después es difícil llevarle las contras a quienes afirman que se trata de un preso político, el preso político más famoso del México contemporáneo.

Formalmente, Mireles está en una cárcel federal para enfrentar sin derecho a fianza procesos por portación ilegal de armas y por delitos contra la salud en la modalidad de narcomenudeo. Pero tengo la impresión que en la PGR prevalece la idea de que el encarcelamiento de Mireles obedece a otras dos razones.

La primera es técnica: la mala defensa inicial que hizo la abogada Talía Vázquez. La segunda es eminentemente política: la estrategia del gobierno federal y el comisionado Alfredo Castillo no podía tolerar a mediados del año pasado que una figura tan simbólica e indomable portara y ostentara armas. No importaba si se trataba de un aliado tan valioso en la derrota de los Templarios.

Alfredo Castillo fue de hierro en este episodio. Me dijo en julio que cómo se atrevían a asegurar que se le sembraron armas a quien siempre andaba armado e insistía que no se quería desarmar. Que la detención de Mireles era parte del tránsito a la vida institucional. Que en Michoacán ya no se necesitaban caudillos. Y le aplicaron la ley a secas. En buen romance, significaba que pasaría al menos un año en la cárcel mientras se desahogaba la fase preliminar del juicio. Un tribunal unitario ratificó en octubre el auto de formal prisión.

—Es una falla enorme de la justicia mexicana, es un colapso institucional —me dice Javier Livas, defensor de Mireles—. No entiendo por qué la procuradora Arely Gómez sigue considerando al doctor como un enemigo. Es increíble la manera en que se ha tergiversado la justicia en este caso: detienen a los buenos y sueltan a los que no deben.

—Dirán que es la dura ley.

—Saben que no es así. No entiendo por qué no son capaces de reconocer que Mireles no debería estar adentro.

—¿Cuál es el mejor escenario, Javier?

—La procuradora Arely puede reconsiderar la acusación y el doctor saldría al día siguiente. La procuradora Arely puede hacerlo. Sería lo correcto y lo decente.

—Difícil.

—No, si actúa con total autonomía.

Un año no sólo ha sido suficiente, ha sido excesivo. La libertad de José Manuel Mireles está en sus manos, procuradora. Cierre el capítulo. Es lo correcto, es lo decente. Arely, libérelo ya.

MENOS DE 140. Después de sacar la difícil negociación de abril, Luis Linares renunció a la gerencia de La Jornada. No en los mejores términos.

[email protected]