No tengo la menor duda que el futbol lo concebimos de una manera muy diferente en relación a las mejores ligas del mundo. Donde la constancia y la toma de decisiones inteligentes, ha llevado a las principales ligas del mundo a pelear de tú a tú entre ellas, ahí, evidentemente no estamos, ni estaremos.

No obstante, como mexicanos, creemos que por amar el futbol y vivir de forma apasionada con este deporte, tenemos el mismo derecho de ganar que un aficionado del Real Madrid, Barcelona, Manchester United o Bayern Múnich. Ahí radica nuestro sufrir, nuestra angustia y nuestra seguridad para creer que tenemos un futbol que pudiera ser mejor. Queremos todo y a la vez, no queremos nada.

Nada nos embona. Como aficionados y periodistas criticamos toda decisión, justificamos cualquier veredicto y novedad de la liga y no bajamos de mercenarios a los directivos. Es tan raro el mundo en que vivimos, que hemos llegado a pensar que solo en México los directivos piensan en el dinero, estamos equivocados. Ahora con la Asamblea de Dueños y la posibilidad de Liguilla, muchas voces se han manifestado; antes, cuando no existían las redes sociales, la afición lucía resignada, hoy creemos que por crear un perfil, una cuenta, seremos escuchados.

Vemos con tan malos ojos la liguilla, que nos olvidamos que es un sistema modelo en los deportes de los Estados Unidos, acá criticamos que un equipo salga campeón entrando por repechaje, en el

Liga MX

Béisbol o en el Futbol Americano destacamos la capacidad de competir y convertirse en el caballo negro.

Es una realidad que cada cabeza es un mundo, y que debemos entender nuestra idiosincrasia deportiva, acá, la liguilla es la ilusión de un título, y aunque a últimas, solo las grandes nóminas pelean por el, ha habido momentos donde el campeón ha sorprendido a propios y extraños. Lamentablemente no viví la época de los torneos largos a puntos, por ello me es muy difícil ponerlo como alternativa. Los que lo vivieron dicen que “se perdía interés en las últimas jornadas en estadios donde su equipo ya no se jugaba nada”, no lo sé, puede ser. Ahí tendría que entrar la pertenencia y el origen.

Haciendo un análisis concreto de las mejores ligas en el mundo, equipos como Wolverhampton en Inglaterra, Lazio en Italia o Betis en España, saben que el título de liga sería una epopeya. No obstante, todo el año tienen entradas aceptables, sea la jornada 1 o la 38. Quizá es la costumbre, la que los tiene así, aquí no queremos perder nunca la ilusión.

Aquí todos queremos ser campeones. Irle a un equipo señala pertenencia y Origen, aquí es “yo le voy”, allá es “yo soy de”, pequeñas diferencias entre un aficionado que a veces va al estadio y el que tiene su abono.

Es tal el amor por tal o cual equipo, que a pesar de no tener liguilla, el aficionado se conforma con ver a su equipo pelarle de tú a tú a los grandes, meterse a semifinales de Copa, o bien, alcanzar puestos europeos, Esas son las pequeñas victorias que crean identidad… aquí no, aquí con una Liguilla (con o sin repechaje), nos venden muy barato la oportunidad de ser campeones, por eso no ganamos nada. NADA.

Foto de Cruz Azul.

P.D. Aquí nadie quiere perder, Los directivos sus taquillas, los aficionados la ilusión de calificar a la Liguilla.

HASTA LA PRÓXIMA

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