Minuto a Minuto

Ciencia y Tecnología Meta impulsa en México la nueva era del comercio conversacional con WhatsApp y agentes de IA
La compañía presentó nuevas soluciones de IA para WhatsApp enfocadas en automatizar la comunicación empresarial y el comercio conversacional
Deportes ¿Quiénes están clasificados a 16vos de final del Mundial 2026?
Estas son las selecciones que tienen ya un lugar asegurado en la ronda de 16vos de final de la Copa Mundial 2026
Deportes CDMX: Celebran más de 800 mil personas tercera victoria de México en el Mundial
Más de 800 mil personas salieron a las principales calles de la CDMX para festejar el triunfo de México sobre Chequia en el Mundial
Deportes Mundial 2026: ¿A qué hora y en dónde ver los partidos de los Grupos D, E y F del jueves 25 de junio?
Este jueves 25 de junio se definen los Grupos D, E y F en la Copa Mundial 2026 con partidos que prometen una jornada de angustia
Deportes Sudáfrica vence a Corea del Sur y pasa de la Fase de Grupos en un Mundial
Sudáfrica sorprendió en el Estadio Monterrey y venció por la mínima a Corea del Sur para quedarse con el segundo sitio del Grupo A

El pasado fin de semana, a raíz de un encuentro entre Viridiana Ríos y Sergio Sarmiento en La Octava, se desató en redes un debate muy interesante sobre pobreza y desigualdad.

Ríos sostuvo que la desigualdad es un problema real que exige imponer mayores impuestos a los millonarios, en tanto que Sarmiento argumentó que el verdadero desafío es la pobreza y que la desigualdad es un tema de envidia.

La desigualdad, sin duda, es uno de los grandes retos de nuestros tiempos. No olvidemos que las diferencias en el ingreso y la riqueza están determinadas, en buena medida, por condiciones ajenas al esfuerzo individual, como el género, el lugar de nacimiento o el acceso a servicios básicos.

Imposible ignorar la injusticia que encierra esta realidad y el obstáculo que representa para el desarrollo.

El filósofo John Rawls sostiene que las desigualdades en ingresos o riquezas no son injustas siempre que funcionen en beneficio de los menos privilegiados. Esto, sin embargo, no ha aplicado en México.

Los datos del World Inequality Database muestran que no solo ha crecido el porcentaje de los ingresos totales que se llevan los más ricos, también ha aumentado la cantidad de dinero en sus bolsillos, medido en términos de Paridad de Poder de Compra en dólares de 2019.

Desde 2006, los ingresos del 1 por ciento más rico en México crecieron 42 por ciento; más del doble que en Chile y muy arriba de Uruguay. A los mexicanos más acaudalados les fue mejor.

Para quienes no están en el 10 por ciento de mayores ingresos, en México la reducción fue de 5 por ciento, mientras que Chile y Uruguay tuvieron aumentos de 30 y 63 por ciento, respectivamente.

En México no aumentó el tamaño del pastel, pero sí crecieron los ingresos de los más ricos. Para el 90 por ciento restante el ingreso promedio cayó.

Más allá de cuestiones filosóficas, esta realidad es insostenible. La desigualdad económica ha sido identificada como una de las principales causas de la polarización en Estados Unidos. Y, aunque tal vez con menos énfasis, en México vemos algo parecido.

Si el objetivo es trascender la polarización y mejorar la convivencia social, atender las crecientes desigualdades será un requisito imprescindible.