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Por más que los “periodistas digitales” con derecho de apartado que tanto consiente la oficina de comunicación de la Presidencia de la República jueguen el sucio papel de alcahuetes en las conferencias mañaneras, su encomienda no se limita al planteamiento de preguntas a modo y a obstaculizar el trabajo de reporteros genuinos: se prolonga durante el día para que desde sus cibermadrigueras sirvan de propagandistas de lo que entiendan por cuarta transformación.

En sus “noticiarios alternativos”, estos “informadores” glosan, interpretan, exageran, tergiversan y reinventan lo que sea que se parezca o suene afín al discurso presidencial. Representativa de la nueva normalidad periodística es la joven jalisciense Juncal Solano, conductora del canal Charro Político, a quien en las redes citan como influencer o youtuber.

Para ella, “hacer preguntas a López Obrador es increíble”. Con un tal Fernando Carmona, que se presenta como “defensor de la verdad”, Juncal afirma que ambos son “golpeados por los medios tradicionales”, que ve como “unos monstruos”.

La semana pasada, en su Charro Político, reveló una conspiración extranjera para minar el gobierno de López Obrador, montada por la empresa Iberdrola, El País y dos presidentes de Estados Unidos: Ese diario español, aseguró, “se está prestando para que personajes como Barack Obama decidan de una forma u otra inferir (sic) en la política mexicana (…).

Iberdrola comienza a asociarse, todos lo sabemos, con el gobierno español, pero también con el gobierno de Joe Biden, quien seguramente buscará seguir esta misma línea peñista con el tema de las reformas estructurales”. Iberdrola, dijo, es la misma “que quiso quitar, despojar, borrar por completo a la CFE, venderla en cuadritos, en chatarra. Y fue de las que pagó por la campaña de Biden para que presione al gobierno mexicano para que les permita el famoso saqueo…”.

Para alertar sobre tan aterradora pretensión, Juncal se apoyó en la entrevista que Obama concedió en Washington (18 de noviembre) a El País y la coincidente descalificación al diario que había hecho López Obrador en la mañanera: “Barack Obama manda un video al gobierno mexicano por medio de El País. ¿Qué tiene que hacer un medio español dándole cobertura a Barack Obama?”, preguntó indignada la “periodista”. A Juncal Solano, su ansia de militancia (nombre de una mascota de Monsiváis) se le desborda.

Ayer en Palacio lambisconeó así: —Señor Presidente, Bloomberg publicó un ranking mundial en donde califica a México como el peor país para vivir durante la pandemia (…).

Parece que grupos de intereses creados invierten en este tipo de estudios (…), lo cual es ya mucho decir para que después sea replicado y difundido por los López-Dóriga o las Dresser… López Obrador atribuyó a “desinformación” y “falta de profesionalismo” lo de que figuremos en el último lugar. Pero el tema hoy, aquí, fue el de la basura “periodística” en el ciberespacio.