Según Martínez, Bonilla grabó sus conversaciones con un cabildero llamado Art M. Gastélum, al momento de ofrecerle sobornos por un millón de dólares, según consta en expedientes judiciales de 2003
Mal para el obradorista Jaime Bonilla: primero, informante del FBI; ahora, ligado a La Luz del Mundo, con Héctor Yunes, Carlos Lomelí, y Javier Duarte: una iglesia cuyo apóstol fue condenado por abuso de menores, y sus otros jefes acusados de lo mismo.
Sharim Guzmán, exintegrante de La Luz del Mundo, denunció la existencia de una estructura de políticos de todos los partidos, incrustada en los favores de esa organización religiosa, envuelta en abusos sexuales, trata y crimen organizado.
Políticos como el exgobernador de Baja California Jaime Bonilla y el exgobernador de Veracruz Javier Duarte, actualmente preso, son cercanos a un entorno de crueldad, grupos paramilitares, reclutamiento de menores, lavado de dinero…
Guzmán detalló la mezcla de Bonilla y demás con Naasón Joaquín García, el líder de la Luz del Mundo, quien fue condenado a 16 años y ocho meses de prisión por abuso sexual de fieles; mientras son buscados otros jerarcas, por la misma causa.
Un mundo tan oscuro que la madre de Naasón, Eva García, de 79 años, está detenida por trata de mujeres y abuso de menores, que buscaba para el disfrute de ella misma y de su marido, Samuel Joaquín, padre de Naasón y exlíder de La Luz del Mundo.
El mal momento para Jaime Bonilla había empezado la mañana del 24 de marzo pasado, cuando un juez lo vinculó a proceso por los delitos de peculado, abuso de autoridad y uso ilícito de atribuciones y facultades; mientras fue gobernador de Baja California.
Pero antes, se publicó el libro El impostor Jaime Bonilla: crónicas de un infiltrado del FBI, del analista político Jaime Martínez Veloz, con acusaciones de sobornos por un millón de dólares para convocar a sesiones legislativas a modo, antes de las elecciones.
En la portada del libro aparece el senador morenista de frente y de perfil, identificado como el preso número 13380, por fraude al Infonavit. Igual muestra un aviso de la revista policiaca Alarma, que solicita información para localizar a Jaime Bonilla.
Otra de las aventuras de Bonilla para torcer la ley, descritas en el material, son las de su infructuoso intento por modificar la Constitución de Baja California para ampliar su mandato de dos a cinco años: se conoció como la Ley Bonilla.
Sin embargo, uno de los puntos más duros es el trabajo de Bonilla en 2001, como informante para autoridades extranjeras: como ciudadano de EU, grababa a sus compañeros en por órdenes del FBI, en San Diego California.
Según Martínez, Bonilla grabó sus conversaciones con un cabildero llamado Art M. Gastélum, al momento de ofrecerle sobornos por un millón de dólares, según consta en expedientes judiciales de 2003.
Mal momento para Bonilla, sin dudas.
