Conste que les doy categoríade sucursales y no condición de lacayos, peones de brega o, simplemente, criados del Revolucionario Institucional y del presidente Peña Nieto.

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, la palabra sucursal viene del latín succursus, que significa socorro, auxilio. Y sólo tiene una acepción: “Dicho de un establecimiento: Que, situado en distinto lugar que la central de la cual depende, desempeña las mismas funciones que ésta”. Por mi cuenta y en aras de la analogía que propongo, agregaré que cada sucursal tiene su propia fuente de ingresos y que éstos provienen de dinero público, para lo cual tienen que fingir tener diferentes ideologías, lo que no impide que, en ocasiones y en lo oscurito, las sucursales auxilien o socorran a la central o ésta a aquéllas y lleguen a componendas que favorezcan, no a sus representados —léase la población— sino a sus representantes —léase dirigentes y legisladores.

Lo anterior lo afirmo porque como si obedecieran las órdenes del mismo jefe y como si representaran territorios con problemáticas similares, senadores del PRI, del PAN y del PVEM lograron hacer una mayoría aplastante, que en sólo tres días aprobó tres de los cuatro dictámenes de la reforma energética.

Hoy —lunes— la central y sus dos eficientes sucursales aprobarán en lo general y en lo particular el cuarto dictamen, al tiempo que el primero de los ya aprobados estará en la Cámara de Diputados para que —obedientes, ya no digamos como un solo partido sino como un solo hombre— los diputados del PRI, PAN y PVEM lo aplaudan y aprueben según lo acordado.

Las tres sesiones del fin de semana, de 15 horas de duración cada una, fueron transmitidas por el Canal del Congreso, lo que me permitió, más o menos, tener una idea de por qué lado masca la iguana y afirmar lo que ya está escrito y lo que a continuación agregaré:.

Las tres sucursales que obedecen a un mismo patrón aprobaron el fracking: una técnica para encontrar y extraer gas esquisto o shale y petróleo del subsuelo mediante la fracturación hidráulica que utiliza cantidades ilimitadas de agua. También se aprobó que las actividades de exploración y extracción de gas, hidrocarburos y minerales son de interés social y de orden público. Lo que significa que si se descubre la presencia de los elementos mencionados en cualquier terreno este será “ocupado temporalmente” —eufemismo sacado de la manga para evitar el verbo expropiar—, en aras de los intereses superiores de las trasnacionales que nos darán empleos —no se menciona a quién. (¡Me lleva la chingada! —me dijo Andrés-, me faltan dos abonos para que el terreno de Jiutepec sea mío, pero estoy tan salado que va a tener gas shale y me lo van a ocupar temporalmente a la de a huevo).

Lo mismo aplica para la industria eléctrica, terreno que sea necesario para que pase por ahí una red o un tendido de cables, terreno que se ocupa, pero temporalmente, claro.

Ah, eso sí, para que vean que no todo es jalar para un lado. Las propiedades que sean “ocupadas temporalmente” —puede ser lo que le resta de vida al dueño— por las beneméritas empresas para extraer gas, minerales o hidrocarburos, le proporcionarán a los legítimos propietarios del predio un porcentaje no menor a 0.5 ni mayor a 2.0% —este límite es porque los legisladores conocen la idiosincrasia del mexicano y saben que cuando gana mucho dinero lo dilapida en pendejadas; por ejemplo, podría ir con sus cuates al Mundial de Rusia en el 2018 y cometer algún desmán como cagarse en la tumba de Stalin o agarrarle las nalgas al embalsamado cuerpo de Lenin).

En opinión de mi amigo Humberto Mussachio, es natural que el PAN se alíe con el PRI para sacar adelante la reforma energética, porque ésta coincide con sus objetivos y fue uno de los motivos de su fundación. Pero, digo yo, me parece surrealista que haya sido un senador del Verde Ecologista el que defendió la aprobación del fracking, cuando se ha dicho internacionalmente que este método de extracción es altamente contaminante.

Sólo viendo el Canal del Congreso me pude enterar de lo que reporto, porque he intentado corroborar de manera directa, a través de Internet, el contenido de las leyes aprobadas y no aparecen. (Desinforma que nada queda)

Tampoco piense el lector que estuve al pendiente del Canal del Congreso todo el tiempo que transmitió. No, Dios me libre. (Está científicamente comprobado que dos horas frente al televisor sintonizando el susodicho canal son equivalentes a permanecer dos años encerrado en la casa de Mamá Rosa). Cada 15 o 20 minutos lo sintonizaba y ahí me quedaba esperando una discusión sabrosa, un buen agarrón ideológico para normar mi criterio, pero 95% de las veces que lo capte hablaba o pasaba a tribuna o pedía la palabra un senador del PRD o del PT para manifestarse en contra.

Pocos miembros de las sucursales precitadas subían a la tribuna y los que lo hacían era para decir lugares comunes, entonces entraba en acción el zapping —el cambio constante de canales por medio del llamado control remoto de la tele— que puede originar dos cosas: 1.- Permitir, aprovechando los largos cortes comerciales, ver dos programas al mismo tiempo. 2.- Que una familia pelee a puñaladas por el control del aparato.