Minuto a Minuto

Deportes Jornada 8 del Clausura 2026 de la Liga MX: Cruz Azul, nuevo líder general
Cruz Azul derrotó a los Rayados de Monterrey para asaltar el liderato general del Clausura 2026 de la Liga MX
Internacional Televisión pública iraní confirma la muerte del ayatola Alí Jamenei
La televisión pública iraní confirmó la muerte del ayatola Alí Jamenei, tras los ataques realizados por Estados Unidos e Israel
Nacional Aseguran más de 240 kilogramos de droga en Cabo San Lucas, BCS
Secretaría de Marina y autoridades de Baja California Sur aseguraron armas y 240 kilos de droga en Cabo San Lucas
Nacional Jalisco está de pie, será la mejor sede del Mundial 2026: Pablo Lemus
El gobernador Pablo Lemus afirmó que el pueblo de Jalisco fue solidario y responsable durante los hechos del domingo 22 de febrero
Internacional Un muerto y 11 heridos en los aeropuertos de Abu Dabi y Dubái tras ataques de Irán
Dichos ataques en Abu Dabi y Dubai son una respuesta a los bombardeos sobre Irán la mañana del sábado 28 de febrero

Por absurdo que parezca, quienes maquinaron la extinta ley Bonilla pueden quedar impunes, por más que hayan cometido un “fraude constitucional”, según lo definió el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia, Arturo Zaldívar.

Lástima, eso no está tipificado como delito.

Pero hay un recurso mucho más justo que un improbable “juicio político”: la persecución penal.

Se requiere, eso sí, de una denuncia por corrupción que permita a la autoridad buscar evidencias contra quienes fabricaron la intentona de prolongar a cinco los dos años por los que fue elegido gobernador de Baja California el abusivo Jaime Bonilla.

No solo la Fiscalía del estado pudiera intervenir, sino la General de la República por lo que aquello entraña: delincuencia organizada.

Los 24 ex diputados locales (once del PAN, cinco del PRI, tres de Morena, uno del PRD, otro del PT, una “independiente” y dos de partiditos locales que votaron a favor), así como los cabecillas en los ayuntamientos de Ensenada, Tecate, Playas de Rosarito y Tijuana que respaldaron el atropello, deben ser investigados hasta en sus excusados para descubrir por cuánto se vendieron y de dónde provino su presumible soborno.

Dos panistas, la ex diputada local Eva María Vásquez Hernández y el ex presidente municipal de Mexicali, Gustavo Sánchez Vásquez, merecen reconocimiento explícito por ser los únicos californianos con representatividad que se opusieron a la ley Bonilla.

Quienes perpetraron aquella porquería son: José Félix Arango, Irais María Vázquez Aguiar, Raúl Castañeda Pomposo, Andrés de la Rosa Anaya, Ignacio García Dworak, Mónica Hernández Álvarez, Miguel Antonio Osuna Millán, Sergio Tolento Hernández, María Trinidad Vaca Chacón, Alfa Peñaloza Valdez, Carlos Alberto Torres Torres, Alejandro Arregui Ibarra, Marco Antonio Corona Bolaños Cacho, Édgar Benjamín Gómez Macías, Bernardo Padilla Muñoz, Blanca Patricia Ríos López, Victoria Bentley Duarte, Víctor Manuel Morán Hernández, Catalino Zavala Márquez, José Antonio Casas del Real, Jorge Eugenio Núñez Lozano, Claudia Josefina Agaton Muñíz y Rocío López Gorosave.

Como en todo crimen, además de los ejecutantes hay una “autoría intelectual”, y la o las fiscalías tienen un par de sospechosos obvios: el caradura Bonilla y un muy alto funcionario (que quiso se dieran apoyos oficiales a organizaciones narcoparamilitares en Tamaulipas y Michoacán): Ricardo Peralta, el inexplicable subsecretario federal de Gobernación que respaldó descaradamente al impresentable gobernador. El 15 de julio publicó en Excélsior un descocado alegato tramposamente “jurídico” a favor del fraude a la Constitución que, lo mismo en palabras del ministro Zaldívar, entrañaba un “delito poselectoral”.

El problema con las y los mequetrefes que traicionaron la legalidad es que, aunque se habló de sobornos millonarios, nadie ha denunciado ni aportado un solo elemento de prueba.

¿También este crimen quedará sin castigo…?