Otra sólida “verdad histórica”


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Carlos MarínEl asalto a la razón

La línea de tiempo que trazó la Procuraduría General de Justicia capitalina con las imágenes de 53 cámaras de videovigilancia evidencia que Marco Antonio Sánchez Flores no fue ocultado, retenido, golpeado, sometido a malos tratos ni mucho menos que haya sido sujeto de “desaparición forzada” por parte de los policías implicados en el escandaloso incidente.


La línea de tiempo que trazó la Procuraduría General de Justicia capitalina con las imágenes de 53 cámaras de videovigilancia evidencia que Marco Antonio Sánchez Flores no fue ocultado, retenido, golpeado, sometido a malos tratos ni mucho menos que haya sido sujeto de “desaparición forzada” por parte de los policías implicados en el escandaloso incidente.

Aunque los agentes incumplieron el protocolo sobre menores  (acuerdo 52/2013 de la Secretaría de Seguridad Pública) que los obligaba a presentarlo ante una autoridad administrativa o judicial (algo sin embargo explicable porque él se negó a identificarse y a proporcionar cualquier otro dato), sorprende que su padre y su abogado (con Azucena Uresti) nieguen que el preparatoriano sea quien aparece en las grabaciones.

Tan insensata negación la desmantela Bernardo Reyes, el amigo que tomó la foto de Marco Antonio cuando estaba sometido, que lo identifica plenamente y quien le prestó la chamarra y los tenis con que también se ve al exdesaparecido.

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  1. Libertad, Cervantes y Dante José

    En oportuna coincidencia con la publicación en más de 300 periódicos estadunidenses de editoriales condenatorios de la embestida de Trump contra los medios (“enemigos del pueblo”, les llamó), un muy querido amigo me puso en suerte un ensayo del guatemalteco Dante José Liano Quezada sobre la segunda parte (capítulo 58) del Quijote de La Mancha, donde Cervantes pone en labios del hidalgo:

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