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No hay que confundir la oposición política con el descontento ciudadano. La oposición política es profesional, estable, partidista. El descontento ciudadano es amateur, cambiante, apartidista.

La oposición política es siempre más pequeña que el descontento ciudadano. A la hora de votar, el descontento ciudadano es mucho más decisivo que el voto partidista. Es la diferencia que hay entre el voto duro y el voto real que cada partido obtiene en una elección.

Hace mucho tiempo que esas dos cosas están distanciadas en México. No es la adhesión a los partidos lo que determina el voto, es la decisión de los ciudadanos cambiantes, que oscilan de un partido a otro.

La intención de voto por partidos de oposición declarado a las encuestas no refleja el tamaño del descontento ciudadano. No todavía.

La elección está lejos y los votantes que serán decisivos en ella, los indecisos de hoy, no tienen que resolver ahora a quién le darán el voto de su descontento.

El descontento que definirá el voto opositor en las elecciones de junio recoge afluentes de la vida pública mucho más ricos y diversos que la sola oposición partidista, aunque acabará reflejado en ella el día de la elección.

El descontento incluye desde luego a la oposición partidista, pero también la crítica al gobierno, las movilizaciones de protesta, la polarización política, la resistencia de sectores afectados, el desencanto de los arrepentidos, la frustración por el aumento de la pobreza y el desempleo, el luto y el agravio por el manejo gubernamental de la pandemia.

Todas estas vetas del descontento pueden cruzarse a la hora de la elección en la misma persona, en la misma familia, en el mismo municipio, en el mismo distrito, en el mismo estado.

La suma de todo eso será el resultado de la elección de junio. La gente va a votar por la oposición en junio por todas estas razones confluyentes.

Y votará para expresar la suma de sus agravios, no la suma de sus convicciones partidistas. Los inconformes votarán en junio por quien puedan: más que por partidos políticos, por opciones para expresar su rechazo.