El conflicto de los asesinados y desaparecidos alumnos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero, ha puesto de manifiesto la simulación y el absurdo en el que se desenvuelve la vida política y social de nuestro país.

Por si nos quedaban dudas, a los políticos y a sus partidos los ciudadanos les importamos lo que se le unta al queso.

La actitud de Carlos Navarrete, en su estreno como máximo dirigente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), al hacer un acto de contrición y pedir perdón a los habitantes de Iguala por haber postulado y llevado a la presidencia municipal a José Luis Abarca Velázquez, vinculado con un grupo del crimen organizado, es puro jarabe de pico para defender lo indefendible y tratar de borrar la indeleble mancha que abarca a los colores del PRD de cara a las elecciones del 2015. Expresar su solidaridad con las familias de las víctimas lo percibo como un acto de simulación y demagogia.

El presidente del Comité Ejecutivo Nacional perredista expresó: “No fuimos lo suficientemente cuidadosos (¡ánimas que sólo en Iguala se hayan descuidado!), pues aceptamos que un candidato externo que no era miembro del PRD (pero que tenía dinero para hacer una buena campaña -debió agregar) fuese candidato a la presidencia municipal de Iguala y que permitiera o incluso dirigiera la cooptación de la policía municipal por parte de la delincuencia organizada. (A ver, a ver: De esto que afirma, ¿cuándo se enteró? 1.- Apenas al tomar posesión usted de su nuevo cargo. 2.- Durante los dos años que el fugitivo ocupó la alcaldía y delinquió. Si la respuesta es la 1, reclámele a quien le dio la información por no haber denunciado antes al prófugo. Si la respuesta es la 2, ¿por qué no lo denunció usted?

En el caso de Navarrete, lo más creíble para justificar la negligencia cometida en Iguala con Abarca hubiera sido cantar: “Se me acabó la fuerza y le solté la rienda”.

Eso sí, mucho pedir perdón a los guerrerenses y solidarizarse con las familias de las víctimas pero al insinuarse la posible renuncia del gobernador Aguirre, por cierto también candidato ajeno al PRD, tricolor a ultranza pintado de amarillo por Marcelo Ebrard, alias El Mudo, no sólo Navarrete sino todo el chuchismo-perredismo puso el grito en el cielo. Y es que imagínese cómo se les va a ir una gubernatura precisamente al comienzo de la batalla electoral del 2015. Ahí si el guanajuatense le cambio levemente la letra a una canción de José Alfredo y respondió: 
“No mamenacen, no mamenacen”. Luego ya con su reconocida capacidad de orador dijo que aceptaría la renuncia de Ángel Heladio al cargo de gobernador de Guerrero, por la muerte y desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, si también renuncian en el Estado de México, Eruviel Ávila, por los muertos de Tlatlaya, y en Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, porque desde la muerte de su hermano no parece gobernador.

Fiel a su ADN priísta, Aguirre Rivero organizó, en Acapulco, una reunión de enaltecimiento a su persona a la que asistieron taxistas de las Organizaciones Unidas de Autos de Alquiler, los que, según el periódico Sur, repartieron hojas tamaño carta con la leyenda: “Gobernador, no estás solo, estamos contigo”.

Si bien el grupo de apoyo era de a güevo, no por eso dejaron de manifestar entusiasmo, sobre todo cuando don Ángel, en uso de la palabra, fijó su posicionamiento: “Quiero dejar muy en claro la postura de aquellos que desde el centro de la ciudad (creo que quiso decir del país para señalar a la capital de la República, que está como a 400 kilómetros del centro geográfico de la nación) principalmente señalan que el gobernador se debe ir, pero yo no me voy a ir por los opino-tecnócratas (neologismo adjetivo que se aplica a periodistas que por esta vez se muestran reacios a los sobres) o por aquellos que desconocen nuestra realidad” (les digo que ni siquiera conocen los chayotes).

Luego agregó que su cargo de gobernador se lo dieron los guerrerenses “ y estoy dispuesto, desde ahora se los digo, a que se someta a una consulta nacional (¿nacional? Qué sea menos: ¡De Tijuana a Yucatán, Ángel Aguirre aquí está!) sobre revocación de mandato organizada por el INE (¿Y su nieve?) y que sean los guerrerenses los que determinen si debo quedarme o me debo ir.

Los asistentes, felices porque los taxímetros estaban corriendo, corearon tres veces: “No estás solo”.

Desde luego que a Los Pinos y, especialmente, al PRI, no le interesa la renuncia de Aguirre. Para ellos es preferible esperar el año que falta para la renovación de la gubernatura guerrerense con un gobernador abandonado de Los Pinos.

Para concluir, me parece espeluznante lo dicho por Aguirre en referencia a las fosas donde se supone que han sido encontrados algunos cadáveres de normalistas: declaró que no todos los cuerpos exhumados de las fosas clandestinas corresponden a los jóvenes de Ayotzinapa. ¡Dios mío! ¿Acaso el gobierno federal o el estatal o el municipal o el crimen organizado, o todos juntos y de común acuerdo, tienen una reserva de muertos en el “refrigerador” para suplir a los desaparecidosOpino-tecnócratas y empina-gobernadores?