La intimidación escolar se manifiesta en diversas formas de maltrato y violencia verbal, física y en las redes sociales. 

El bullying será un grave problema de salud pública si no se logra sensibilizar y capacitar a quienes lo tienen ante sus narices: padres y profesores. 

Lo sucedido ayer en un plantel de la colonia Del Valle de la Ciudad de México evidenció esa deficiencia: apoyado por la propia directora, un centenar de padres de familia buleó a un menor buleador y… ¡a su madre!

Del niño dicen que intentó ahorcar a un compañero y cometer otra veintena de agresiones (inclusive contra personal docente). 

La directora, sin embargo, fue incapaz de evitar el acribillamiento de un chamaco probablemente agredido, a su vez, en su vida extraescolar.

¿Y los superiores de la directora?: cachetona y tardíamente, dieron de baja al buleador y lo canalizaron a otro plantel.

¿Por qué no actuaron antes?

A las deficiencias educativas añádase la intimidación escolar y su manejo como las grandes asignaturas pendientes en los colegios públicos y privados del país.