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Tardó seis horas y 45 minutos en ser enviada al hospital. Murió al caer de una litera de piedra en la estación migratoria de Iztapalapa: Stephani Alessandra Velázquez García, una niña guatemalteca de 10 años, a quien el gobierno mexicano tenía retenida y durmiendo en una litera de piedra.

Hoy, es una pequeña migrante muerta, un nombre en las estadísticas, en la carpeta de investigación CI-FCY/COY-2/UI-3 C/D/915/05-2019. Pero su historia no es la clásica, del triste final en la frontera: murió en la CDMX, sin ser atendida siquiera en la enfermería de la estación.

Sucedió así:

La niña estaba detenida con su mamá en el centro Las Agujas, del Instituto Nacional de Migración y se cayó de una litera de piedra, mientras dormía. Es de pensar que sólo en las prisiones existen literas de piedra. Pero en México también dan literas de piedra a los migrantes.

¿Merece dormir en litera de piedra alguien que sólo busca un futuro mejor? ¿Merece rigores similares a los de un criminal? ¿Lo merece en México, un país con lugar destacado en la historia mundial de recepción a migrantes?

Stephani estaba con su mamá, Alma Velázquez García, de 34 años. A las tres de la tarde del pasado miércoles 15 de mayo, se cayó de la litera de piedra. Sin embargo, fue hasta las nueve y 45 de la noche que los custodios la trasladaron a un hospital.

Nadie sabe qué sucedió en las seis horas y 45 minutos que median entre la caída y el traslado directamente al hospital, sin pasar antes por la enfermería de Las Agujas. Tampoco por qué la llevaron al Pediátrico de Coyoacán, a más de 10 kilómetros de distancia.

El Pediátrico de Iztapalapa está a sólo cuatro kilómetros y medio. Todo eso es lo que investiga la PGJCDMX, aunque la pesquisa se enfila a “homicidio culposo” y, seguramente, contra los custodios, encargados de resguardar a los migrantes.

Los dictámenes del forense, de criminalística y de los médicos indican que la niña murió a causa de la caída y que, dicen de manera textual, se produjo “cuando trataron de reanimarla, ya no contaba con signos vitales”.

En cambio, el Instituto Nacional de Migración, ofreció otra versión 24 horas después: la niña fue atendida por el médico de guardia de Las Agujas, debido a “molestias en la garganta”, por lo que “estuvo en revisión a partir de ese momento y hasta su traslado al Hospital Pediátrico”.

Pero Stephani murió por la caída y los custodios demoraron casi siete horas en atenderla y que llegó al hospital ya sin “signos vitales”. Estamos ante una irresponsabilidad de las autoridades.

Una niña muerta…

Que tenían durmiendo en una litera de piedra.