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Tras la alegría del triunfo viene el estrés emocional del nuevo gobierno: para ayudarlo a ganar, el gobierno saliente superó los gastos a los ingresos en 403 mil 227.9 millones de pesos. Así que recibirá un faltante de 557 mil millones: a eso es que se le llama “déficit”.

Su victoria se basó, en exclusiva, en la promesa de mantener los programas sociales, que llegan a 30 millones de personas y que, en las familias donde más programas se juntan, son de 11 mil pesos bimestrales en total, según la encuesta más reciente del INEGI.

Porque al 62 por ciento de los votantes no le importó la otra gran promesa: cambiar el sistema político de contrapesos a la presidencia con la Corte, el Congresos y organismos autónomos por uno de todo el poder concentrado en la persona que gobierne.

A la casi la totalidad de los 36 millones de votantes lo que le importó fue la oferta de mantener y aumentar las transferencias en efectivo del gobierno: lo consideraron una oferta con credibilidad y continuidad.

El reto de los ganadores será cumplir a esos 36 millones, lo cual será difícil porque, para eso, lo que tienen es una caja de gastos de donde, hasta ahora, han sacado más dinero del que echan. Por eso tienen un faltante de  557 mil millones de pesos.

Y deberán pagar el dinero que pidió prestado el presidente saliente para hacerlos ganar: una locura, pues uno de cada cinco pesos gastados para ganar, vino de préstamos:

–Un billón 990 mil millones de pesos de deuda interna

–18 mil millones de dólares de deuda externa.

Peor: un día después de las elecciones del 2 de junio, el gobierno actual recibió del Banco Mundial un préstamo de mil millones de dólares para financiar micro, pequeñas y medianas empresas. Pero ese dinero terminará en los programas sociales.

Sí, porque, serán muy pocos los emprendedores que se decidan en México a montar un negocio, ya sea micro, pequeño o mediano, por la inseguridad jurídica que creará la próxima destrucción del Poder Judicial,  para concentrarlo en el gobierno.

Porque la estructura legal que hereda la ganadora es una sociedad con ciudadanos sin posibilidad de amparo, para que el gobierno mande a la cárcel a enemigos políticos, y que perdone desde la presidencia a los criminales que considere.

Pero lo anterior son cosas sin importancia, que sólo inquietan a un sector cada vez más exiguo de la sociedad. No le interesa a quienes votaron por la ganadora. Sí, ya sabrán en su momento lo que significa pan para hoy y hambre para mañana.

Es gente que piensa sólo en lo que puede agarrar.

Y luego ve.