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Después de una corrección de aproximadamente 3-4% a mediados de enero, los principales mercados accionarios de Estados Unidos (EU) han retomado su tendencia alcista durante febrero y los primeros días de marzo, borrando las minusvalías de principios de año y alcanzando nuevos máximos históricos. Inclusive el NASDAQ, que era el único índice que faltaba por superar su nivel máximo establecido en medio de la burbuja puntocom de principios de este siglo, ha logrado finalmente marcar un nuevo máximo histórico.

El hecho de que los mercados accionarios estadounidenses sigan marcando nuevos máximos a pesar de un contexto de crecimiento aún moderado en las utilidades de las empresas ha reactivado el debate sobre la posible existencia de una burbuja financiera. Para algunos observadores, el comportamiento actual de los mercados y en especial de algunos sectores comienza a presentar ciertas características comunes en otras burbujas.

Los que argumentan la existencia de una burbuja apuntan a señales concretas entre las que destacan: i) el incremento en el número de ofertas públicas de empresas que todavía no generan utilidades (cómo en la época de la burbuja tecnológica del 1999-2000); ii) el incremento en los múltiplos de valuación; iii) la ausencia de una aceleración más contundente en las utilidades de las empresas, y iv) el fuerte incremento en la emisión de deuda.

Para los pesimistas, los niveles de valuación no son compatibles con un entorno económico como el actual, ya que la mayor parte del incremento en el valor de las empresas viene de una expansión de múltiplos y no de un crecimiento robusto en sus utilidades.

No obstante, los que argumentan que no estamos en una burbuja destacan que si bien los múltiplos P/U están por arriba del promedio histórico, éstos están aún por debajo de los niveles que normalmente se observan en periodos en los que las tasas de interés son sumamente bajas. Normalmente la razón P/U suele ser más alta cuando las tasas de interés son bajas porque el costo de oportunidad, es decir la recompensa que ofrece la tasa libre de riesgo es muy baja.

Para simplicidad, en lugar de ver la razón P/U veamos la razón U/P. Al dividir las utilidades que genera una empresas entre su valor de mercado obtenemos lo que se llama el earnings yield o el retorno implícito de la generación de utilidades sobre el valor de mercado de una acción.

El earnings yield” actual del S&P 500 está cerca de 6%, lo cual comparado con el rendimiento de 2% del bono del Tesoro americano a 10 años, resulta muy atractivo.

Normalmente, las burbujas revientan cuando se presentan dos condiciones: i) una situación de sobreendeudamiento y ii) que el ciclo de tasas de interés esté cerca de su nivel máximo.

En la actualidad en EU, tanto los hogares como el sector corporativo se encuentran lejos de una situación de sobreendeudamiento y el ciclo de alza de las tasas de interés está apenas por comenzar. Mientras la recuperación económica siga contribuyendo a que las utilidades de las empresas crezcan y, sobre todo, que las tasas de interés de largo plazo se mantengan en niveles históricamente bajos o que su alza se dé gradualmente, pareciera que no estamos aún en territorio de burbuja en los mercados accionarios.

Esto no quiere decir que el mercado no sea vulnerable a ajustes temporales como los que se han observado en los últimos cuatro años, pareciera que la tendencia de mediano plazo sigue siendo favorable.