Nuestro populismo, ¿El predicador o el pragmático?


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Héctor Aguilar CamínDía con día

La duda no es quién ganará las elecciones del domingo, sino por cuánto. Y si ese cuánto trae dentro la mayoría absoluta en el Congreso. Y si esta mayoría puede volverse una mayoría constitucional.


La duda no es quién ganará las elecciones del domingo, sino por cuánto. Y si ese cuánto trae dentro la mayoría absoluta en el Congreso. Y si esta mayoría puede volverse una mayoría constitucional.

Dependiendo de esto, tendremos en el poder más o menos un proyecto populista: el proyecto máximo o el proyecto mínimo de López Obrador.

El proyecto máximo es el que oímos en la plaza de labios del predicador. Supone un ataque abierto al consenso neoliberal que ha regido la economía y la política de los últimos 30 años de México.

En la economía, el consenso neoliberal significó la prevalencia del mercado y el libre comercio sobre el estatismo y el nacionalismo económico. En lo político, la prevalencia del pluralismo sobre la antigua hegemonía presidencial priista.

El proyecto máximo de López Obrador supone la cancelación de las reformas del gobierno de Peña, un regreso a la rectoría económica del Estado y al nacionalismo económico.

En lo político, el proyecto máximo busca una nueva hegemonía política, cuyas cifras electorales recuerdan las del viejo PRI, salvo que han sido obtenidas por medios indisputablemente democráticos. El proyecto mínimo de López Obrador se han cansado de explicarlo, y muy bien, sus asesores económicos. Consiste en redirigir 500 mil millones del presupuesto hacia prioridades del nuevo gobierno.

¿De dónde saldrán esos 500 mil millones? Grosso modo: 300 mil de lo que se da a los estados, 100 mil de menos publicidad oficial y austeridad burocrática, y 100 mil de centralizar las compras del gobierno federal.

¿En qué se gastarán? Grosso modo: 200 mil millones en el canal transítsmico y en una refinería en Dos Bocas, Tabasco; 130 mil en subsidios a adultos mayores y a jóvenes que no estudian ni trabajan; el resto, a un pago adelantado de la deuda.

En el proyecto mínimo no se habla de cancelar la reforma educativa (más bien se plantea una reforma de la reforma) ni de suspender la energética (les preocupan sobre todo los contratos dados a mexicanos).

A la hora del gobierno, creo que no tendremos ni el proyecto máximo ni el proyecto mínimo, sino una mezcla hecha a mano por López Obrador, según el criterio que le dijo a Jon Lee Anderson: “Yo siempre pienso igual, pero actúo según las circunstancias” (The New Yorker, https://bit.ly/2t49gID).