Minuto a Minuto

Nacional Los recursos del legado y el fuero
Andy, que es un hombre de 45 años, autodeclarado legatario del movimiento de su padre, como si eso fuera heredable, renunció al cargo de secretario de organización de Morena para ser diputado por Tabasco
Nacional Volumen de lluvias registrado en Ciudad de México supera 11.4 millones de metros cúbicos
Dependencias capitalinas mantienen acciones coordinadas ante las afectaciones por las fuertes lluvias en la Ciudad de México
Internacional Rubio dice que el trato con Irán sigue negociándose pero “tomará días” tras nuevos ataques
Marco Rubio afirmó que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto "de una forma u otra" y que las negociaciones con Irán continúan
Nacional Ciudad de México prepara protocolo durante el Mundial 2026 por brote de sarampión y ébola
La Secretaría de Salud aseguró que el riesgo de contagio de ébola en México es bajo, aunque mantiene vigilancia en aeropuertos
Economía y Finanzas El sector agroalimentario mexicano ve la estacionalidad como el mayor riesgo del T-MEC
El presidente del CNA advirtió que la revisión del T-MEC afectaría a productos como el tomate, espárragos, fresas, aguacate y pepino

Dice The Economist que, harto del fracaso de sus gobiernos, el electorado mexicano se la va a jugar con un populista, López Obrador.

¿Pero qué clase de populista es López Obrador?

Porque el populismo es un fenómeno raro. Mejor dicho: muchos fenómenos. Hay populismos de varias clases, con rasgos parecidos pero muy distintos entre sí.

El populismo igual surge en la izquierda que en la derecha, puede ser fiscalmente irresponsable o no, racista o no, surge en países ricos y en países pobres, en sociedades desarrolladas homogéneas y en sociedades atrasadas desiguales, no es hijo exclusivo de países agrarios, industriales o posindustriales ni de algún momento histórico particular.

De manera que vale preguntarse: ¿qué tipo de populista es López Obrador? Jan-Werner Müller ha dedicado un pequeño libro iluminador a precisar el linaje común a todos los populismos: ¿Qué es el populismo? (Grano de Sal, 2017).

El rasgo fundamental, dice Müller, es que sus portadores se asumen como representantes morales exclusivos del pueblo. No en un sentido literal o demográfico, sino en un sentido simbólico.

El populista no pretende representar a todos los miembros de una sociedad, a todos sus electores y ciudadanos.

Solo a una parte, pero a esa parte que representa al todo, al “verdadero pueblo”, ése que no está presente en los demás partidos políticos ni en lo que solemos llamar “sociedad civil” ni, mucho menos, en los gobiernos y en las élites.

El populista es un crítico radical de las élites, dice Werner, pero esto no basta para que sea populista. Ha de ser también un antipluralista, en el sentido de que solo él representa moralmente al pueblo, en una lógica circular según la cual “quien no apoya a los partidos populistas no puede ser propiamente parte del pueblo”.

“La idea de un pueblo homogéneo y auténtico es una fantasía”, sigue Müller. Como ha dicho el filósofo Jurgen Habermas: “El pueblo solo puede aparecer en plural” (p. 55).

La noción de un pueblo homogéneo y auténtico es “una fantasía peligrosa”, concluye Müller, pues “los populistas no solo alientan el conflicto, la polarización, sino que también tratan a sus opositores políticos como ‘enemigos del pueblo’ y buscan excluirlos del todo” (p. 14).

Suena familiar. Pero, ¿ya estamos ahí?