Minuto a Minuto

Nacional Marina asegura 1.5 toneladas de cocaína y detiene a 5 personas en costas de Chiapas
Elementos de la Marina decomisaron 50 bultos con cocaína en costas de Chiapas; el valor de la droga es de más de 600 millones de pesos
Nacional Accidente sobre la autopista Guadalajara-Tepic deja dos muertos
Los tripulantes de un auto particular murieron tras chocar contra dos autobuses turísticos sobre la autopista Guadalajara-Tepic
Nacional Sheinbaum destaca “momento distinto” con España ante visita del rey Felipe VI
La presidenta Sheinbaum confirmó que recibió una carta sobre el viaje del rey Felipe VI a México para el Mundial 2026
Economía y Finanzas Aeroméxico anuncia intención de reanudar operaciones a Caracas, Venezuela
Poi medio de un comunicado, Aeroméxico anunció la intención de retomar operaciones hacia Caracas, Venezuela
Internacional A seis meses de mis setenta años: lo que Dostoyevski me vino a decir
Una vida plena no sea aquella exenta de dolor o contradicciones, sino aquella que logra articular el propósito, la coherencia y el significado

El voto duro de los partidos tradicionales de México tiende a diluirse en un horizonte de fragmentación y falta de identidad partidaria.

La tendencia es impresionante. Para empezar, según la encuesta de El Financiero comentada en este espacio, 36 por ciento de los encuestados dice que votarían por un candidato independiente. No hay en la encuesta un candidato con franquicia o partido que alcance esa cifra.

La encuesta da como ganador a Andrés Manuel López Obrador, con 22%, pero la mayor intención de voto declarada de todos los careados es la que obtiene Margarita Zavala no como candidata del PAN, sino como candidata independiente: 28% de la intención de voto.

Es decir, que los encuestados valoran más a la misma persona como independiente que como candidata del PAN. Si eso no es síntoma de la erosión de los partidos, no sé qué pueda serlo.

Que el voto duro disminuya quiere decir que las identidades partidarias se están borrando, que las señas de identidad política de los votantes se van diluyendo.

Una encuesta reciente de Consulta Mitofsky registra con claridad esta tendencia. Lo que podríamos llamar el voto duro de los partidos históricos de la democracia mexicana, el PRI, el PAN y el PRD, está en mínimos históricos: 22% el PRI, 15% el PAN y 10% el PRD, este último debido a la escisión de Morena, que alcanza 8%. http://bit.ly/1UkcIGv.

El voto duro acusa hábitos ciegos, pero también identidad ideológica, comunidad de creencias, convicciones o costumbres.

Es difícil saber hoy qué distingue los discursos de los partidos políticos de México. Parecen un gran mural de perfiles desdibujados en sus proyectos y en sus convicciones. La única pasión que comparten a fondo es ganar elecciones por los medios que sean.

De ahí que tienda a imponerse en la sociedad la visión de la cosa pública como un botín que se disputan políticos y partidos, al margen de las necesidades ciudadanas.

De ahí la simpatía por los candidatos independientes y el discurso antitodo del puntero en la encuesta de El Financiero, López Obrador.

Conforme se diluyen las identidades partidarias se diluye también la representación política, y nuestra democracia es cada vez más un torneo de ofertas oportunistas para votantes sueltos sin lealtad partidaria ni identidad política.

[email protected]