Minuto a Minuto

Deportes La seguridad para el Mundial 2026 está garantizada en Guadalajara, afirma Montserrat Hidalgo
Montserrat Hidalgo, oficial de la sede de Guadalajara para el Mundial 2026, aseguró que la seguridad está garantizada tras los hechos violentos
Nacional Joven asesina con subametralladora a su mamá en Tlalpan
Un joven de 25 años asesinó a su mamá en la alcaldía Tlalpan con un arma de fuego tipo subametralladora
Internacional Tres militares estadounidenses murieron en la operación Furia Épica contra Irán
EE.UU. nombró 'Furia Épica' a la operación contra Irán en la que murió el ayatolá Alí Jameneí e informó la muerte de tres militares
Internacional Irán ataca con misiles el portaaviones Abraham Lincoln de EE.UU.
La Guardia Revolucionaria Islámica informó que el portaaviones militar estadounidense Abraham Lincoln fue alcanzado por cuatro misiles balísticos
Internacional República Islámica prepara elección de su nuevo líder supremo, ¿cómo se elige?
Al líder supremo de la República Islámica lo nombra "en el menor tiempo posible” la Asamblea de Expertos

“Las leyes están escritas en arena. Las costumbres, en granito” Platón

Con estas palabras terminé y di a la imprenta, en agosto del año pasado, mi libro Nocturno de la democracia mexicana, un ensayo sobre la “costumbre política mexicana”, esa veta peculiar de valores y conductas a las que invariablemente, desde hace dos siglos, con un disfraz o con otro, regresa la nación.

El libro tiene tres partes. La primera, llamada justamente “La costumbre política mexicana”, puede leerse como un solo ensayo sobre los hilos de larga duración de nuestra cultura política.

La segunda, “Casa en construcción”: democracia sin demócratas”, reúne ensayos escritos al paso de las primeras dos décadas de la democracia mexicana: 2000-2018.

La tercera parte, “Saltando al pasado”, revisa las elecciones del año 2018 como una especie de vuelta a nuestra costumbre política: la elección de un gobierno fuerte, de rasgos caudillistas y providenciales, luego de dos décadas de gobiernos débiles, incuestionablemente democráticos pero ineficaces y corruptos.

El tema de fondo de mi libro es el desencuentro de México con la modernidad política en sus dos grandes procesos seculares: el de la implantación de la República, durante el siglo xix, y la llegada de la democracia, a fines del xx.

Con las palabras finales del libro, citadas al principio de esta columna, me refería al extraordinario hecho de que la elección de julio de 2018 convirtió, de un golpe, el abrumador hartazgo político mexicano en un triunfo mayoritario de las ganas de creer.

Como lo sugiere su título, el optimismo no es el tenor de mi libro, sino la sospecha de que estamos frente a la escena temida de nuestro sueño democrático: el regreso a un gobierno fuerte cuyo instrumento es el populismo y cuyo destino final puede ser la tiranía.

Nunca pensé al publicar este libro, hace apenas tres meses, que llegaríamos tan rápido a lo que el mismo libro anuncia: la posibilidad de que la democracia mexicana muera ahogada en la hegemonía que ella misma creó.

La construcción de esa hegemonía lleva un curso vertiginoso, de la mano de un gobierno que no tiene ni reconoce contrapesos.