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Nacional Empresarios alertan de menor inversión por “incertidumbre” ante reforma judicial
Siete de cada 10 compañías mexicanas ya reportan "impactos negativos", mientras que solo 3.6 % identifica efectos positivos
Economía y Finanzas Ebrard dice estar “más cerca” de nuevos acuerdos comerciales con EE.UU.
Ebrard señaló que mantener estos acuerdos comerciales fortalecería las condiciones que México tiene frente a otros países en su relación comercial con EE.UU.
Nacional Veracruz, el primer estado con dos centros Teletón
"Veracruz es un pueblo solidario y trabajador, no tengo duda de que juntos haremos realidad este proyecto. Ya está el terreno y el decreto", dijo Rocío Nahle
Internacional Trump tira un vaso de agua para comparar ahorro de combustible con el petróleo venezolano
Trump ha defendido un aumento de la producción energética estadounidense y ha señalado en distintas ocasiones las reservas petroleras de Venezuela como un recurso estratégico
Nacional México y Qatar fortalecen cooperación con acuerdos y nueva agregaduría naval
Destacó la próxima apertura de una agregaduría naval en la Embajada de México en Qatar para fortalecer la cooperación marítima y de seguridad

Por desusada e imprevisible, la pública confesión de Donad Trump sobre la señora Presidente de México es típicamente suya. El Presidente de los Estados Unidos es la última persona capaz de confesar públicamente que él lo sabe todo y no tiene que aprender de nadie, y que sin embargo la conversación telefónica que tuvo con la señora Sheinbaum le dejó impresionado.

A grado tal que la calificó como una mujer “maravillosa” que le introdujo en su pensamiento la insospechada realidad de que México no es un país de consumidores de drogas como lo es el país de Trump. No solamente eso; la señora Sheinbaum le descubrió cómo debe usarse los medios de comunicación electrónica -la tele, vamos- para hacer campañas de convencimiento entre los jóvenes a fin de que ellos y ellas entiendan el peligro de la drogadicción y la rechacen, por el mero peso de los valores éticos que la familia les ha inculcado.

Valores familiares que, Claudia y Donald saben, como todos sabemos, existen a ambos lados del Río Bravo. O ¿debo escribir Rio Grande?

El aparato de propaganda del gobierno de México se encargó de que las declaraciones sobre la wonderful Mexican se reprodujeran en todos los medios como una victoria sobre el perverso e ignorante gringo viejo.

Si hubiere un compendio de los sabios conceptos que tal vez desde Aristóteles hasta Kissinger se han escrito para orientar en el arte de la política a todos sus protagonistas, encontraríamos un tema recurrente: todo príncipe, diría Maquiavelo, cuando su fuerza mengua dentro de su feudo, requiere de un enemigo externo. En cuanto más agresivo, voraz y vulgar, su actuar se reflejará en la unidad interna. No se vale el golpeteo desde fuera, en una versión politizada del dicho de la mujer golpeada cuando un extraño quiso defenderla: “¿usted qué se mete? me pega porque es mi viejo”.

Ya los de mi generación no lo recuerdan, pero el secreto del éxito de Fidel Castro y su revolución reside precisamente en la torpe intención del gobierno norteamericano por hacerlo fracasar durante más de medio siglo. En esa política prolongada se inscribe el bloqueo económico, la invasión de Bahía de Cochinos o la permanente hostilidad hacia los Castro, que ahora retoma Trump. En esa tesitura, un Trump antiinmigrante, pro-arancelario, racista y antimexicano, resultó factor importante en la unidad de los mexicanos y mexicanas en torno a su mujer Presidente.

No obstante, tal vez lo peor a un virulento enemigo externo, sea un melifluo defensor que surja de improviso. O una víctima ingenua que caiga en la trampa.

             

PARA LA MAÑANERA (Porque no me dejan entrar sin tapabocas): Desde el doctor Simi en sus spots publicitarios para buscar de nuevo el Premio Nobel de la Paz, hasta la señora Presidente frente a la amenaza de los marines para mandar sus drones a matar sin riesgo a los capos del narco, la palabra favorita de los mexicanos es unidad. Sería recomendable que la señora Presidente comience por poner orden en su movimiento político, cuyo jefe evidente es hijo de Lopitos repartiendo credenciales de afiliación a quien se forme en la fila. Morena nunca ha sido una entidad monolítica, unida. Siempre fue un clan siguiendo a un iluminado. Lo deben estar extrañando los Monreal, Adan Augusto, Rocío Nahle y una lista larga.

Que alguien ponga orden, se escucha decir.

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