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Internacional Trump busca impulsar a Infantino para liderar la ONU, según el New York Post
La propuesta de Infantino se da rumbo a la sucesión de António Guterres, prevista para finales de diciembre
Entretenimiento Robbie Williams aclara que la sustancia blanca de su video viral era una menta
Robbie Williams aclaró con humor que el objeto era una menta, tras las especulaciones de que se trataba de cocaína
Nacional Aeropuerto de Ciudad de México ha incautado 156 toneladas de mercancía ilegal en un año
Entre la mercancía ilegal asegurada se decomisaron más de 400 kilos de drogas y sustancias químicas prohibidas ocultas en más de 200 equipajes
Economía y Finanzas Marcelo Ebrard confía en una ronda bilateral “fructífera” del T-MEC entre México y EE.UU.
"El secretario Ebrard dio la bienvenida a ambos equipos y expresó su confianza en que las conversaciones serán fructíferas”
Economía y Finanzas Analistas privados mantienen en el 1.1% estimación de crecimiento del PIB mexicano en 2026
Para 2027, los analistas mantuvieron su previsión de crecimiento del PIB en 1.8 %, mientras que el Gobierno la ubica entre 1.9 % y 2.9 %

Los refranes son enunciados breves —de origen y uso popular— que transmiten enseñanzas, moralejas, mensajes filosóficos o las consecuencias ante ciertas circunstancias. Divulgan la idiosincrasia de un país, sus usos, costumbres y creencias. De autoría anónima, son heredados de generación en generación. Etimológicamente la palabra “refrán” proviene del francés refrain o sentencia corta. Promueven el uso del lenguaje y la comprensión lectora. Repasemos algunos ejemplos divertidos. Hay refranes que impelen a no dejarnos llevar por las apariencias porque “el hábito no hace al monje” y tampoco “una golondrina hace verano”. Otros impulsan el logro de objetivos: “Quien no se arriesga no pasa la mar”. Hay aquellos que nos persuaden a trabajar: “No dejen para mañana lo que puedan hacer hoy” porque “a quien madruga, Dios le ayuda”. “La noche es para pensar y el día para obrar”. Hay refranes que son medicina para la impaciencia: “No por mucho madrugar amanece más temprano”, “la esperanza es lo último que muere” y celebran burlonamente la virtud de la paciencia: “El que ríe al último, ríe mejor”.

Si nos amilanamos, nos consuelan: “Poco a poco se anda lejos”, recuerden que “más vale tarde que nunca”. Ante la frustración aclaran que “nunca llueve a gusto de todos”, “pónganle al mal tiempo buena cara”. Son unos maestros de la caridad: “Hagan el bien y no miren a quien” porque “obras son amores, que no buenas razones”. Aceptan que el karma existe: “El que a hierro mata a hierro muere” pero jamás “hagan leña del árbol caído” porque “a cada cerdo le llega su san Martín”. Saben de paradojas: “En casa de herrero cuchillo de palo”, “el que mucho abarca poco aprieta”. 

Para la sabiduría popular la prudencia es una virtud: “En boca cerrada no entran moscas”, “más vale pájaro en mano que cientos volando”. Nos instruyen a ser precavidos: “Ni beban agua que no vean, ni firmen carta que no lean”. “Denle tiempo al tiempo” porque “si no oyen consejos no llegarán a viejos”. Nos apapachan ante nuestros errores: “A lo hecho pecho” que “no hay mal que por bien no venga”. Siéntense a la mesa que “las penas con pan son menos”, y la máxima: “En invierno no hay tal abrigo como un buen vaso de vino”. No se desanimen que “mal de muchos, consuelo de bobos”. A veces se hacen de la vista gorda porque “ojos que no ven, corazón que no siente”.

Con respecto al amor son bastante sabios: “Más vale ser buenos enamorados que malos casados” porque “adonde el corazón se inclina, el pie camina”. Y ni se les ocurra apostar porque “afortunados en el juego, desgraciados en el amor”. Nos animan a ser prevenidos: “Cuando la barba de su vecino vean pelar, echen la suya a remojar” puesto que “el tiempo es oro”. Advierten que “no se le puede pedir peras al olmo” porque “el que nace para maceta, del corredor no pasa”. 

Querido lector, ante la sabiduría popular muy poco puede hacerse: “Más sabe el diablo por viejo que por diablo” y “más vale maña que fuerza”. Si no han sido de su agrado estas líneas piense que “a caballo regalado no se le ven los dientes”.