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Ayer, en el año en que los seguidores del fascismo en el mundo conmemoran 75 años de la muerte del dictador Benito Mussolini, el presidente de México recordó en la ONU el nombre de quien en Italia recuerdan como el que mató a más italianos en la historia del país.

Por venir de un jefe de Estado, fue una mención infortunada: Mussolini está en la historia contemporánea junto a Hitler. Infortunada en el contexto escogido por el presidente mexicano: para elogiar al prócer que lo inspira.

Dijo:

Luego tuvimos una segunda transformación, a mitad del siglo XIX, muy importante y de trascendencia mundial, el movimiento de reforma, que encabezó un gran dirigente, un liberal, el mejor presidente que ha habido en nuestra historia, un indígena zapoteco, Benito Juárez García. Se le conoció como el Benemérito de las Américas, fue tan importante su proceder y su fama, que Benito Mussolini lleva ese nombre porque su papá quiso que se llamara como Benito Juárez.

Hay que recordar que Mussolini puso punto final a la democracia en Italia hasta que fue restablecida tras la Segunda Guerra Mundial: suspendió los Ayuntamientos electos y los sustituyó por otros designados por él.

Transformó el sistema electoral: las elecciones consistieron en consultas populares sobre una lista única elaborada por él. El Congreso se convirtió en una cámara únicamente para aprobar las leyes que enviaba él.

Cometió crímenes de guerra, al usar armas prohibidas por la Convención de Ginebra, al asesinar en masa a los negros en Etiopía, y sacó a Italia de la Sociedad de Naciones, que después se convertiría en las Naciones Unidas.

Bajo el lema de “El Mediterráneo, para los mediterráneos”, instituyó el “Manifiesto de los científicos raciales”, que expulsaba a los judíos porque “el pueblo de la Italia actual es de origen italiano y su civilización es aria. Ya existe una raza italiana pura”.

Aunque a casi un siglo de su llegada al poder, existe un mito en Italia que lo muestra como un dictador bueno, que amó a su gente y era un padre para todos los italianos, en especial para los más pobres.

Una encuesta de enero pasado indica que uno de cada cinco italianos cree que Mussolini fue un gran líder, “que solo cometió algunos errores. Y que a él le deben su actual sistema de pensiones, las autopistas, el alcantarillado y hasta su seguridad pública.

Es decir, la quinta parte de los italianos de hoy admira al fascista mencionado ayer por el presidente de México en la Asamblea General de la ONU. Y lo admiran porque sus ideas les siguen llegando con fuerza, por básicas y simples, pero directas y cercanas.

Pero los Jefes de Estado deben cuidar lo que dicen ante el mundo.