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La desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa es caso cerrado. Pero, a tres semanas de su aniversario 12, Morena repite su estrategia política de ilusionar a los familiares. Ahora, así sin más, halló bolsas con restos humanos y un crematorio clandestino en Iguala.
Los 43 fueron secuestrados, asesinados, incinerados y arrojados al río San Juan, por el Cártel Guerreros Unidos, al señalarlos como miembros de Los Rojos, cuando iban a sabotear un acto del alcalde obradorista de Iguala, en el que destaparía a su esposa como candidata a sucederlo.
La conclusión se registró durante el gobierno de Enrique Peña y fue aceptada por el de López Obrador, quien determinó que no fue un “crimen de Estado”, como había sostenido durante su campaña presidencial, para lucrar políticamente con el caso.
Para apoyar la conclusión del secuestro, asesinato, incineración y arrojo de los restos al río San Juan, por Guerreros Unidos, al señalarlos como miembros de Los Rojos, López Obrador echó a Alejandro Encinas como titular de la Comisión de la Verdad, por decir lo contrario.
La salida de Encinas fue justificada con su integración a la campaña de Sheinbaum, de quien Encinas es hoy oscuro representante en la OEA, donde defiende el fin de las elecciones en Nicaragua, cuyo gobierno es acusado por la ONU por crímenes de lesa humanidad.
Ahora, a tres semanas del nuevo aniversario del caso, diario La Jornada publicó el encuentro de restos óseos que estuvieron expuestos a altas temperaturas, y un horno crematorio irregular en Iguala: los restos están análisis genéticos para determinar su origen e identidad.
Aun cuando el uso político del caso quizá no acabe nunca, lo cierto es que éste está cerrado y, para determinarlo, trabajaron a cientos de policías, agentes, científicos, universidades y centros de investigación de México y el extranjero; y confesaron los criminales.
El mejor laboratorio del mundo en pruebas de ADN (en la Universidad de Innsbruck) identificó como correspondientes a normalistas, dos restos calcinados encontrados en el basurero de Cocula, mediante el método científico más avanzado que existe: extracción de ADN mitocondrial.
Un centenar de peritos, el Instituto de Biología de la UNAM, el Imperial College de Londres y la Oficina Forense de Norfolk dieron certeza a las investigaciones acerca de que la mayoría de los cuerpos fue quemada en el basurero de Cocula.
Y confesaron Felipe Rodríguez, de Guerreros Unidos y ejecutor directo; Patricio Reyes, Jonathan Osorio y Agustín García, también participantes en el crimen; así como 142 implicados más, 77 de los cuales quedaron libres en el gobierno de López Obrador, por haber sido “maltratados”.
Pero todo este mes Morena reflotará el Caso Iguala.
Y lo olvidará hasta el próximo septiembre.