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El país hervía, más de 250 bloqueos, automóviles incendiados, bombas molotov, cuarteles de la Guardia Nacional atacados, imágenes apocalípticas falsas en redes sociales, amenazas a la población civil, información fragmentada sobre un operativo para capturar a Nemesio Oseguera “el Mencho” en Jalisco.

Incluso testimonios de la presencia de tropas norteamericanas en dicho operativo.

Imposible ignorar lo que sucedía ese domingo.

Sin embargo, en un desfase de tiempos, contra toda lógica de comunicación, la Presidenta Sheinbaum respondió, durante una gira en Coahuila, que “informaría el Gabinete de Seguridad”.

O sea, informaría ella misma ya que es el líder de dicho Gabinete.

¿Qué sentido tenía callar?

Frente a ese silencio, surgieron todas las versiones, con fotografías de un  avión incendiado en el aeropuerto de Guadalajara. Imagen que después se sabría falsa pero que era documentada con otras verdaderas, de incendios, de cadáveres, de soldados heridos, y con vídeos de enfrentamientos.

Después vendría, cuando ya estaba la fotografía del líder criminal herido en redes sociales, una fotografía de la Presidenta supuestamente refugiándose en un barco de la Marina Mexicana, a donde habría llegado a bordo de un helicóptero militar.  Que nunca se aclaró si era falsa.

El coctel perfecto para el caos.

¿Por qué no salió, personalmente en persona, ante cámaras para informar al pueblo, esa entelequia buena, qué sucedía, para pedir calma?

Silencio difícil de entender.

Luego vino el boletín más misterioso.  Que mencionaba lo que sucedía sin decir algo.  Porque, asumía el gobierno, la Presidenta, que los bloqueos “devinieron” de un operativo.  Punto y seguido.

Otros gobernadores, que siguen a pie juntillas la línea oficial de comunicación, guardaron silencio mientras se incendiaban, literal, sus ciudades. Rocío Nahle salió a cámaras, Mara Lezama subió un larguísimo tuit, quince minutos, tratando de explicar qué sucedía… todo a destiempo, cuando la Casa Blanca ya había informado del operativo militar, y lo más importante, que ese país solamente había colaborado con información. Declaraciones posteriores al boletín oficial de la Defensa.

Retraso, desfase de tiempos, que en comunicación es muy grave.

¿Por qué?

¿Quiénes son los asesores de comunicación de la primera mandataria que le aconsejan cuando hablar?

En la mañanera siguiente eligió un vestido, abrigo, negro. ¿Luto? Extraño mensaje.  Y, sin percatarse de que había un micrófono abierto le dio, en voz alta, instrucciones al general Trevilla para “no decir mucho” sobre el apoyo norteamericano.

Con lo que levantó suspicacias donde ya se había clarificado todo, ya se había eliminado la supuesta presencia de tropas norteamericanas en nuestro país.

Se vale insistir en la pregunta: ¿Quiénes asesoran en comunicación a la primera mandataria?  Además de Jesús Ramírez Cuevas.