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Hasta hace poco las expectativas de regresar pronto a cierta normalidad estaban fincadas en el descubrimiento de algún tratamiento para el covid-19. Y aunque ha habido avances, cada vez es más evidente que ese retorno dependerá en mayor medida del desarrollo de una vacuna.

“Creo que la humanidad va a ganarle a esta pandemia, pero solo cuando la mayoría de la gente se haya vacunado”, escribía hace poco Bill Gates en The Economist.

De ahí la importancia de que México se haya sumado a los esfuerzos multinacionales para encontrar una vacuna. Destaca el anuncio, la semana pasada, de la participación de nuestro país en la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias, que busca incidir en el rápido desarrollo de vacunas globalmente accesibles. A pesar de su relevancia, el cúmulo de información hizo que la noticia no fuera advertida en toda su dimensión.

Aunque los expertos coinciden en que se avanza a una velocidad nunca antes vista, faltan meses, incluso años, para que alguna vacuna esté lista y sea distribuida mundialmente. Bill Gates ha dicho que tiene la esperanza de que para finales de 2021 ya haya laboratorios produciéndola en todo el mundo.

Laurie Garrett, autora de The Coming Plague, no es tan optimista. Para esta experta en epidemias el mejor escenario es una vacuna que llegue a todo el mundo en 36 meses. Y eso, dice, asumiendo que los avances sean lineales y sin mayores contratiempos.

Hoy parece inevitable que la vacuna llegue mucho antes a algunos países que a otros. Por eso, responder cuándo la tendremos depende, como dice Barry Bloom, profesor de la Escuela de Salud Pública de Harvard, de los que estén incluidos en ese “tendremos”.

Las grandes desigualdades en las capacidades financieras y científicas, a las que ahora se suman nacionalismos como el del gobierno de Estados Unidos, hacen imposible pensar que la vacuna llegue a Nueva York al mismo tiempo que a Laos.

Para no quedar rezagado en la fila, el gobierno de México hizo bien en saltar al escenario mundial. Así garantiza el acceso a los protocolos e investigaciones que se llevan a cabo en varias instituciones alrededor del mundo y, potencialmente, a una o más de las vacunas que resulten efectivas.