Ahí también el aviso de México fue patente: la colaboración será como hasta ahora, con manga ancha para los servicios estadounidenses, pero sin anuncios públicos que dañen el discurso doméstico de soberanía de la 4T
El gobierno de México se ausentará mañana de la cumbre anti China, que organiza en Miami el presidente de EU, con la asistencia de 12 líderes latinoamericanos que coinciden con la sintonía ideológica estadounidense en contra de Pekín.
También faltó ayer el gobierno de México a la conferencia América contra los Cárteles, que se realizó igualmente en Miami y que ordenó tolerancia cero contra grupos del crimen organizado, y los equiparó con amenazas globales como ISIS y Al Qaeda.
Las omisiones del gobierno mexicano a estas dos cumbres continentales se registran, de manera paradójica, en el momento de mayor nivel en la lucha compartida con EU en contra el narcotráfico, desde el mandato de López Obrador (2018-2024).
Es decir, Sheinbaum mantiene la política de López Obrador de no armonizar con los demás presidentes y presidentas del continente en este tipo de encuentros, la mayoría de los cuales están, en este momento, en contra de los aliados históricos de la 4T.
Al faltar a la cumbre anti China o Escudo de las Américas, México escupe el pastel a la primera exhibición de dominio a nivel diplomático de Trump, tras convertir a Venezuela en un protectorado, y matar a toda la primera plana de la autocracia de Irán.
El mensaje mexicano es claro: no comparte el objetivo geopolítico de Trump de quebrar la estrategia china de acceder a los recursos naturales y minerales críticos, la producción alimentaria y las principales vías de comercialización del continente americano.
Trump busca convencer a los 12 líderes asistentes de bloquear todos los contratos que favorezcan a China, y les ofrece como premio incluirlos con EU en el lado de los ganadores, en el nuevo reacomodo del orden mundial, que él entiende que está construyendo.
En eso, el mensaje de México es también claro: ninguna economía es más importante para EU como la mexicana, por lo que no necesita ser recompensado económicamente, ni quiere premios por cerrarle el paso a un aliado histórico de la 4T como China.
La relación comercial con EU representa para México 30% del PIB y cas 40% de la inversión extranjera que hay en México es de empresarios estadounidenses, quienes dan 60% de empleos a mexicanos la industria manufacturera de exportación.
Y, la ausencia ayer a la conferencia América Contra los Cárteles, certificó el desacuerdo con México con la decisión de Pete Hegseth, secretario de Guerra de EU, de lanzar una ofensiva militar contra los cárteles de la droga.
Ahí también el aviso de México fue patente: la colaboración será como hasta ahora, con manga ancha para los servicios estadounidenses, pero sin anuncios públicos que dañen el discurso doméstico de soberanía de la 4T.
Salvar la honrilla, sobre todo.
