Medicaciones anticovid al tanteo

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Carlos MarínEl asalto a la razón

La disparidad de criterios entre expertos de los institutos federales de salud y el Instituto Mexicano del Seguro Social y la Secretaría de Salud del gobierno capitalino por la otra sobre dos medicamentos en el tratamiento de la peste, evidencia la urgente necesidad de que la máxima autoridad nacional en la materia, el Consejo de Salubridad General, se desempolve y ponga orden en la deplorable “estrategia” gubernamental contra la pandemia

La disparidad de criterios entre expertos de los institutos federales de salud, por una parte, y el Instituto Mexicano del Seguro Social y la Secretaría de Salud del gobierno capitalino por la otra, sobre dos medicamentos en el tratamiento de la peste, evidencia la urgente necesidad de que la máxima autoridad nacional en la materia, el Consejo de Salubridad General, se desempolve y ponga orden en la deplorable “estrategia” gubernamental contra la pandemia.

El desacuerdo es en torno a los fármacos ivermectina y azitromicina.

Para los especialistas del Panel Multidisciplinario de Expertos de la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad, no hay evidencia científica suficiente para recomendar el uso de esos medicamentos por separado ni de manera combinada contra el covid-19 en ninguna de sus etapas:

“La Comisión Coordinadora hace un llamado a evitar el uso de medicamentos que carecen de sustento científico sobre su seguridad y eficacia. Al analizar las posibilidades del uso de la ivermectina, los especialistas concluyen que hacen falta ensayos clínicos con diseño apropiado para poder determinar la eficacia y seguridad real del fármaco, y por tanto recomienda que el uso de ivermectina sea exclusivamente bajo protocolos de investigación en ensayos clínicos controlados. El uso de antibióticos en personas con covid-19 debe limitarse al tratamiento de infecciones bacterianas asociadas (no virales), y por ningún motivo como medicamentos preventivos…”.

Desde junio pasado, la Organización Panamericana de la Salud había descartado la ivermectina como un tratamiento apto contra la peste.

El 14 de enero, la Administración de Alimentos y Medicamentos estadunidense informó que es un fármaco antiparasitario aprobado por la FDA para el tratamiento de la oncocercosis y la estrongiloidiasis, pero no está autorizado para el tratamiento de ninguna infección viral, y para la Asociación Mexicana de Infectología no es recomendable, en tanto que antibióticos como la azitromicina tampoco actúan contra el Sars-CoV2. No obstante, los servicios de salud de Ciudad de México suministran ivermectina a los pacientes covid.

La secretaria Oliva López informó que sus expertos identificaron que la ivermectina y la azitromicina han tenido efectos positivos para detener la replicación del virus del SARS-CoV-2, por lo que ambos son recetados a pacientes ambulatorios con covid. Para mayor confusión, el IMSS defiende la ivermectina y la azitromicina porque, afirma, “hay evidencia suficiente” para indicar su uso compasivo (cuando no hay tratamiento específico contra un mal).

Mientras persiste la discrepancia, el mariscal anticovid, Hugo López-Gatell, se hace el que la Virgen le habla y su jefe inmediato y secretario de Salud, Jorge Alcocer, no convoca al organismo que preside: el Consejo de Salubridad General, única autoridad facultada por la Constitución para diseñar y dirigir una verdadera estrategia racional…

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