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En el trabajo prefiero el rigor al ingenio. 
Florestán

De los nombramientos anunciados ayer por el presidente Peña Nieto en siete secretarías, voy a destacar dos: José Antonio Meade, Sedesol, y Aurelio Nuño Mayer, Educación Pública.

El primero tiene antecedentes únicos: sus últimos cuatro cargos han sido secretario de Energía, Hacienda, Relaciones Exteriores y, desde ayer, de Desarrollo Social. Nadie ha sido titular de cuatro secretarías en forma consecutiva y si se agrega que las dos primeras fueron en el gobierno panista de Felipe Calderón y las otras dos en el priista de Peña Nieto, su marca es aún más singular; el segundo es uno de los hombres más cercanos y operador del Presidente de la República. Como jefe de su oficina, fue más que enlace con el gabinete, gobernadores, congreso y partidos, con la claridad de que cuando él hablaba, hablaba el Presidente y cuando oía, oía el Presidente.

Estos dos nombramientos van más allá. Peña Nieto ha decidido abrir la baraja de la sucesión priista que hasta hace poco parecía limitada a dos: Miguel Osorio y Luis Videgaray, pero ya lo había hecho con Manlio Fabio Beltrones al llevarlo a la presidencia de su partido.

Lo que hizo fue darse cartas y, a la vez repartir presión entre los más mencionados, de los que no se puede eliminar, y me refiero al rol de precandidatos, a Eruviel Ávila y al también señalado Manuel Velasco. Con esto no quiero decir que alguno vaya a ser ya, no. Solo apunto que abre el juego, y pudiera, él mismo, agregar otros más, porque a ese tren le faltan estaciones, esas donde los pasajeros bajan y suben.

No hay que olvidar que de Sedesol salió candidato Luis Donaldo Colosio, en noviembre de 1993, y de Educación Pública Ernesto Zedillo, en marzo de 1994, tras un breve paso como coordinador de la campaña del sonorense asesinado en Tijuana.

Y de Gobernación, Alemán, Ruiz Cortines, Díaz Ordaz y Echeverría; de Hacienda López Portillo.

En fin, en el calendario, Peña Nieto no ha cruzado la mitad de su gobierno, pero en la casa presidencial los días corren despacio y los años vuelan.

Solo añadir que un jefe de gobierno hace cambios cuando el funcionario ha perdido, justamente, la funcionalidad o ese cambio lo fortalece. Y a veces coinciden, como vimos ayer.

RETALES

1. SALIDAS. Fueron cuatro los que salieron del gabinete: Emilio Chuayffet, Juan José Guerra, Jesús Murillo y Enrique Martínez. El Presidente les corrió la cortesía de no ir a la ceremonia de relevo en Los Pinos, como se acostumbra;

2. RETO. El mayor reto lo tiene el nuevo jefe de la Oficina de la Presidencia, Francisco Guzmán, ex coordinador de asesores del Presidente, que tiene confianza y cercanía, y ahora tendrá que ir por resultados; y

3. SORPRESAS. Sin duda el arribo de Enrique de la Madrid, a Turismo, desde el Bancomext, y el paso de Claudia Ruiz Massieu a la cancillería, desde Turismo. Ya comentaremos los demás.

Nos vemos el martes, pero en privado

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