Meade, prianista de corazón

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Manuel AjenjoEl Privilegio de Opinar

[caption id="attachment_701636" align="aligncenter" width="760"] José Antonio Meade. Foto de Reuters[/caption]

José Antonio Meade. Foto de Reuters

Ante mí tengo sendas entrevistas realizadas al precandidato José Antonio Meade. Las citaré, y comentaré, por orden de aparición. La primera, publicada por el periódico Milenio el 8 de enero del año que comienza a embestirnos, fue realizada por Israel Navarro y Abraham Reza. De ella sólo comentaré una cosa que define la existencia de algo que los mexicanos sospechábamos de su presencia y actuación en la vida interna de nuestro país, pero que hasta ahora que el señor Meade es precandidato a la Máxima Magistratura de la República, hemos comprobado que es real. Se trata de la organización político-electoral denominada PRIAN.

Finco la validez de mi aserto en lo revelado por el exsecretario de Hacienda de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto a los mencionados periodistas, quienes cabecearon la entrevista con la frase del precandidato presidencial: “Calderón tuvo valor y talante contra el crimen”. Enseguida, los periodistas Navarro y Reza resumieron en un sumario: “Señala que ha aprendido del expresidente y del actual mandatario, Enrique Peña Nieto, quienes enfrentaron a la delincuencia como mejor pudieron”.

De lo leído se infieren dos conclusiones. Una, si el señor Meade llegase a gobernar el país, continuarán las recetas del presidente priista y del expresidente panista, de los que confiesa que aprendió, tanto en la gobernanza como en la lucha contra la delincuencia y el narco. ¿Logrará superar los saldos letales de la guerra emprendida, “como mejor pudieron” sus antecesores: 121 mil muertos en la guerra contra el narco del michoacano y 117 mil, y contando, en la lucha contra la delincuencia del mexiquense? Y dos, creo que por su declaración y la revelación de admiración hacia el panista y el priista, estamos  ante el primer prianista confeso del país y con él confirmamos la existencia del instituto político bautizado como Partido Revolucionario Institucional de Acción Nacional (un paréntesis para que se revuelquen en sus respectivas sepulturas don Plutarco Elías Calles y don Manuel Gómez Morín).

La segunda entrevista con el mismo personaje fue publicada el pasado martes 9 y fue hecha en casa; con lo anterior quiero decir que fue nuestro Director General Editorial, Luis Miguel González, el que realizó la interviú —sinónimo usado a propósito para brindarle un minuto de aplausos a la recién fallecida revista española de semejante nombre—.

De la entrevista realizada por Luis Miguel destaco el encabezado procedente de la información manifestada por el entrevistado: “Es absurdo querer reinventar todo cada seis años”. Se necesita no estar en sus cabales para disentir de esta frase, este concepto lo amplió don José Antonio: “Al país le ayudaría mucho que cada seis años no partiéramos de la base que hay que empezar de cero, que hay que reinventarlo todo”. El que escribe lo que usted lee es un simple ciudadano y como tal estoy de acuerdo con el prianista —el adjetivo no necesariamente es peyorativo desde un punto de vista ecléctico—. (Después de usar este lenguaje dominguero, me muero de ganas por emplear los voquibles: disrupción y resiliencia, que tan de moda están).

Continúo con lo que el precandidato confió a nuestro Director. Por supuesto que señaló su agradecimiento con los dos mandatarios con los que colaboró. De llamar la atención lo que expresó sobre el combate a la corrupción: “se requiere una estrategia y la conformación de un equipo que tenga las capacidades técnicas y la calidad moral. Como en cualquier política pública, una cuestión clave es la credibilidad, la trayectoria de alguien no dice si es creíble cuando habla de combatir la corrupción”. Así como Meade puso el dedo en la llaga, yo pondré un ejemplo: se trata del presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza. Cuando renunció a la Dirección de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) obtuvo una liquidación de un millón 206 mil 271 pesos por haber trabajado en esa empresa estatal 2 años con 155 días; es decir, por su renuncia, que no liquidación, recibió su salario de nueve meses. El artículo 33 del Manual de Trabajo de Servidores Públicos de Mando de la CFE establece que en casos de separación por cualquier  causa, la empresa otorgará una compensación al funcionario sólo después de que éste haya cumplido tres años de servicio. A Ochoa le faltaron siete meses para hacer legal su liquidación. Por esta acción, algunos ciudadanos percibimos que el jefe tricolor no tiene ninguna credibilidad cuando habla de combatir la corrupción. Y como el caso del jerarca del partido que lo postula, va a encontrar una gran cantidad de aduladores, que lo colmarán de elogios y fingirán servirlo y admirarlo y hasta quererlo únicamente con el fin de seguir medrando con el viejo truco de servir a la nación.

ÚLTIMA HORA

Interrumpimos la crónica de la entrevista porque nos llega la noticia de que el senador Javier Lozano Alarcón, luego de 13 años de pertenecer al PAN, renunció a este partido por tener diferencias con el precandidato Ricardo Anaya. Se unió a la campaña de Meade en calidad de vicecoordinador de Mensaje —cualquier cosa que esto sea—. ¿Se podría decir que Lozano también es prianista? No, Lozano fue militante priista durante 15 años. Cuando le convino brincó al PAN. El poblano artísticamente es pianista —no toca mal el piano—, pero políticamente es un chapulín más.