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La noche del pasado jueves, el irresponsable –además de todos los calificativos que le hemos endosado, incluyendo los que recuerdan a la autora de sus días– Donald Trump clausuró en la Casa Blanca la Convención Republicana de la que fue la única estrella, cosa fuera de la ética. (No es que ser la única estrella de la reunión sea una falta de ética, pero utilizar las instalaciones de la residencia presidencial para hacer labores partidistas, sí que lo es).

En el jardín sur de la mansión localizada en la avenida Pennsylvania en Washington D.C., rodeado cuál fortaleza con el objeto de aislar los ruidos de las protestas de la calle, sobre todo que no se vieran, ni se oyeran en la transmisión de televisión, el –reitero– irresponsable, irreflexivo y loco, hombre naranja reunió a cerca de 2 mil partidarios sin ninguna sana distancia y un buen número de ellos sin cubrebocas para que lo oyeran decir –y vitorearan– el discurso de cierre de dicha Convención, donde presumió su manejo de la pandemia del COVID-19 con cifras engañosas y exagerando las medidas con las que atacó el brote en sus comienzos.

“En los últimos meses, nuestra nación, y el planeta entero, ha sido golpeado por un enemigo invisible, nuevo y poderoso. Los valientes estadounidenses estamos enfrentando este desafío. Estamos ofreciendo terapias que salvan vidas y produciremos una vacuna antes de fin de año, o tal vez, incluso, antes”–dijo el muy embustero.

En la mañana del día siguiente, el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington (IHME por sus siglas en inglés), proyectó que a causa del Covid-19 el número de estadounidenses muertos hasta diciembre pueden alcanzar la cifra de 317,312. Un día antes el mismo IHME había señalado en su página web que si el uso de cubrebocas en público aumenta un 95%, se podrían salvar más de 67 mil vidas. (Ojalá alguien le hiciera llegar este dato a nuestro renuente presidente López Obrador para que él use cubrebocas y con ello nos dé ejemplo. Aunque también existe la posibilidad de que todos, pero absolutamente todos los mexicanos, gabinete incluido –lealtad no es sumisión–, usáramos el cubrebocas y con ello le diéramos un ejemplo a él).

Vuelvo al país vecino del norte, para informar que durante los días que duró la precitada Convención Republicana, murieron por Covid-19 más de 3 mil 200 estadounidenses, cifra superior al número de personas fallecidas en los ataques del 11 de septiembre del 2001 a las Torres Gemelas de Nueva York.

En los discursos del magnate durante la reunión del Partido Republicano destacaron los embates contra el Partido Demócrata y su abanderado presidencial Joe Biden, del que dijo que nadie vivirá seguro en un país gobernado por este. Según Trump, si gana Biden le daría rienda suelta a “anarquistas violentos, agitadores y criminales”. “¿Cómo piensa liderar un país cuando dedica todo su tiempo a tirar abajo nuestra nación? –cuestionó. También en su disertación sobresalió la premisa del neoyorquino, avalada por Ben Carson, el único afroamericano en el gabinete presidencial y Ja´Ron Smith, el funcionario negro de más rango en la Casa Blanca, de que Trump no es racista. Sin embargo, su postura de línea dura, de “ley y orden”, se convierte en retórica racista que anula la credibilidad de la premisa.

La Convención culminó con un show de fuegos artificiales que escribieron: “Trump 2020”. ¿Usted cree?

Memes de la Pandemia

Ha bebido tanto alcohol durante el confinamiento que cuando tose no contagia, desinfecta.

Lo único que he estrenado este año son tapabocas.

Ahora que están sin hacer nada en sus casas, pónganse a ensayar Payaso de Rodeo para que luego no anden en los bailes estorbando a lo pendejo.

Por Manuel Ajenjo