Minuto a Minuto

Nacional Enfrentamiento en tianguis El Salado de Iztapalapa deja una mujer muerta
Una mujer murió como víctima colateral de un enfrentamiento armado en el tianguis El Salado de la alcaldía Iztapalapa
Deportes Raúl Jiménez será operado y estará fuera de las canchas hasta 2027
El delantero mexicano Raúl Jiménez tiene una lesión en la rodilla izquierda, por lo que se operará y volverá a la actividad hasta 2027
Nacional Canciller Velasco comparece ante el Senado; reitera la soberanía nacional
El canciller Roberto Velasco expuso que la prioridad de la política exterior es la protección a las comunidades mexicanas en el mundo
Nacional FGR avanza 92 % en caso del Rancho Izaguirre y desmiente incineración masiva
La FGR desmintió que en el Rancho Izaguirre, ubicado en Jalisco, se realizara una incineración masiva de personas
Entretenimiento Reportan detención de Naim Darrechi en España; esto es lo que se sabe del influencer que salió de México tras la polémica con la mamá de ‘Abelito’
El influencer Naim Darrechi dejó tierras mexicanas tras la polémica que tuvo con la mamá de 'Abelito' al señalarlo de acoso

onfieso que la movilización de Estado cumplida ayer en la Ciudad de México, en servicio y adulación del Presidente, quedó por debajo de lo que yo esperaba.

Creí que podrían convocar más, acarrear más y ofrecer un espectáculo de masas administradas como no habíamos visto en el país. No fue el caso. Si la memoria no me engaña, en sus buenos tiempos, fuera del gobierno, López Obrador pudo convocar marchas parecidas en tamaño pero más potentes y genuinas en espontaneidad y en entusiasmo.

En la multitud de ayer había algo de la molestia sorda que queda de la manipulación del acarreo, las consignas de asistencia obligatoria, la amenaza de sanciones salariales o clientelares, y la obscena cortesanía de los supuestos más altos servidores de la nación: miembros del gabinete, legisladores, gobernadores, precandidatos.

El gobierno está en su fase final y no hay cómo disfrazar que lo está. No es posible contar la historia, como quiso hacer el Presidente, de logros que no se obtuvieron, de compromisos que no se cumplieron, de transformaciones que se quedaron en desmantelamientos y destrucciones.

Las promesas del sexenio fueron claras y grandes: terminar con la corrupción, terminar con la violencia, reducir la desigualdad y la pobreza, crecer al 4 y al 6 por ciento, regresar al Ejército a los cuarteles, tener un sistema de salud como el de Noruega o Finlandia, o por allá.

Nada de eso existe hoy. Más bien lo contrario: La corrupción manchó a mucha gente, incluyendo a familiares y colaboradores del Presidente, y a él mismo, como Rey del Cash.

La pobreza y la desigualdad aumentaron. La violencia es mayor y más impune que nunca. El gobierno civil militarizó espacios fundamentales. Los muertos mexicanos de la pandemia se cuentan entre los más altos del mundo, al tiempo que cincuenta millones de mexicanos perdieron la protección del Seguro Popular.

Las cosas por servir se acaban, los gobiernos tienen plazos, cosechan lo que siembran. Los logros son imposibles de inventar, y no hay nómina que pague la espontaneidad ni el entusiasmo por lo no realizado. Este va siendo el saldo de la llamada Cuarta Transformación: nada marchó de acuerdo a lo prometido.

Tampoco, creo, la marcha de ayer.