Malabarismos de la democracia


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Norma Meraz¡Digamos la verdad!

En México el ambiente político sacude el tradicional clima de conformidad entre los tres poderes de la unión

¿Quién dijo crisis o pleito de poderes?

¡Menudo oleaje en este mar nacional!

¿Acaso las aguas encrespadas y los nubarrones presagian tormenta?

En México el ambiente político sacude el tradicional clima de conformidad entre los tres poderes de la unión.

El reciente cambio de régimen ha llegado con tales bríos que ha puesto en movimiento al sistema de pesos y contrapesos del poder.

Un presidencialismo con mayoría en el poder legislativo se ha encontrado con una oposición en el poder judicial que remueve los resortes de la democracia. Y de eso se trata la democracia, que todos los actores políticos participen en la vida pública.

En una calma chicha habían transcurrido los sexenios gobernados por un solo partido.

La llegada de un movimiento –de Renovación Nacional– encabezado por Andrés Manuel López Obrador, quien gana la Presidencia del país y advierte que gobernará con austeridad republicana, abre fuego fijándose un sueldo de 108 mil pesos mensuales.

Aunque la Constitución señala que ningún funcionario público podrá ganar más que el presidente, no se sabe a ciencia cierta en donde aparece que dichos emolumentos deban ser de 108 mil pesos como tope.

Este hecho viene a destapar la caja de pandora. Resulta que los miembros del poder judicial perciben sueldos muy por encima de dicha cifra.

Según datos oficiales del Presupuesto de Egresos de 2018, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación tuvo un ingreso anual bruto de 6 millones 938 mil 234 pesos; un consejero del INE casi 12 mil pesos diarios; un magistrado gana 4 millones y poquito al año; los sueldos de los jueces rondan los 570 mil pesos mensuales.

Evidentemente estos sueldos del poder judicial no van con los tiempos de austeridad y menos con la tabla del salario mínimo que es de 88 pesos con 36 centavos.

El poder ejecutivo está en lo suyo: ¿cómo es que existen sueldos tan altos en un país donde subyace la miseria? Por su parte el poder judicial defiende su derecho a devengar los sueldos fijados por ellos mismos y autorizados por el Congreso.
El poder legislativo también entra en este juego de equilibrios, pues aprueba la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, pero un ministro de la Corte la suspende. Mientras tanto, ¿qué ocurre?

Los tres poderes, independientes cada uno del otro, participan queriendo hacer valer sus propuestas. El presidente y el Congreso, apoyados en el morenismo, juegan a las vencidas con la Corte que tiene de su parte a los partidos de oposición: PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.

Hoy el presidente Andrés Manuel López Obrador asiste al informe final que rinde el ministro presidente de la Suprema Corte, Luis María Aguilar. Terminando este evento, el ejecutivo se retirará sin mayor comentario, dejando así el gran tema de los exorbitantes sueldos del poder judicial.

¿Habría una salida a este asunto de los dineros? ¿Congelando esos sueldos hasta que el ingreso del presidente alcanzara el piso de los sobres mensuales del Poder Judicial?
En los próximos días, AMLO enviará a la Corte una terna para ocupar el lugar que quedará vacantes una vez que ya hay un ministro en retiro. Otra más se jubilará en febrero.

¿Crisis o pleito de poderes?

Lo cierto es que, en estos malabares de la democracia, ¡al final saldrá ganando el presidente López Obrador!

Y entre pesos y contrapesos:

¡Digamos la verdad!