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El imperio de los otros datos goza de cabal salud y da margen a titulares como aquel de la “cifra histórica de empleos registrados ante el IMSS”. Claro, el complemento ideal del juego estadístico sería anunciar que se rompió también la “cifra histórica de mexicanos”.

No hay práctica más neoliberal que jugar así con los números en un tema tan sensible como el empleo, porque claro que suena bien, y los medios quedan muy bien, cuando anuncian que el gobierno entrante de Claudia Sheinbaum logró el hito de tener 22 millones 643,638 personas registradas ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, hasta el pasado 30 de noviembre.

Y como remate, para ponerle ese aderezo tecnócrata a la autollamada Cuarta Transformación, las palabras del director del IMSS, Zoé Robledo: “la cifra más alta que se tiene registrado en toda la historia”. Aplausos.

El gobierno del PRI de Enrique Peña Nieto presumió, por ejemplo, que al 30 de septiembre del 2017 se había alcanzado la cifra histórica de 19 millones 428, 916 empleos.

Mientras que, en los tiempos de Felipe Calderón, al 30 de noviembre del 2013, el dato nunca visto eran 16 millones 772, 971 empleos formales registrados ante el IMSS.

Así, cortados todos con la misma tijera, panistas, priistas y morenistas siempre olvidaban acompañar a sus logros en materia laboral la acotación de que todos los días, todavía, hay más mexicanos que se incorporan a la fuerza laboral.

Lo único que hay que festinar del más reciente dato dado a conocer la semana pasada es que la economía mantuvo hasta el mes pasado un crecimiento que permitió aumentar el número de registros de empleos formales.

El dato verdaderamente importante, y preocupante, al cierre del mes pasado es que la creación de puestos de trabajo formales registrados ante el Seguro Social se derrumbó en 76% en la comparación contra el mismo mes del año pasado y que el acumulado del año es 40% menor. Es el registro de nuevos puestos de trabajo formales en México más bajo desde el 2009.

Cuando el régimen se quiere acercar tímidamente a la explicación de este aspecto tan sensible de la economía mexicana, argumenta el cambio de gobierno, pero la realidad es que, además del relevo administrativo de continuidad de Morena, hay evidencias claras de una desaceleración económica.

En todo caso, se nota el apretón electoral que le dio el gobierno de López Obrador a sus obras faraónicas al cierre de su sexenio y cómo miles de trabajadores de la construcción perdieron su plaza tan pronto como pasaron las elecciones.

Pero, en realidad, las evidencias apuntan a una menor actividad económica en diferentes sectores que ahora han entrado en procesos de baja en sus actividades.

Lo malo de jugar con las cifras, como lo hace el gobierno, es que con los datos de este mes de diciembre podría darse el titular de que se dio un retroceso de la cifra histórica de empleos registrados ante el IMSS.

Diciembre es un mes estacional de desempleo y suele afectar esa fotografía que ahora tanto quieren lucir de los máximos históricos.